Vencer la timidez con el uso consciente del lenguaje corporal

Existen varios tipos de terapias para ayudar a un tímido a dejar de serlo. En este artículo veremos como el uso consciente de la comunicación no verbal puede ayudar a superar esta barrera para las relaciones sociales que afecta a tantas personas.

El método es de fácil aplicación y puedes entrenar tu mismo en casa.

En primer lugar tienes que conocer cuales son los movimientos, los gestos característicos en la forma de comunicarse (o de no comunicarse) de las personas más introvertidas. Podrás observar así los demás y aprender a identificarlos. Pero lo más importante es que también los podrás detectar en ti mismo. Este será el primer paso para empezar a cambiarlos.

Los tímidos, en general, se esconden, se comportan como si estuvieran asustados o protegiéndose de los demás. Les molesta la visibilidad porque temen no ser suficientemente guapos, simpáticos, inteligentes o sociables. El miedo al rechazo y al fracaso en la relación les impide tomar la iniciativa, incluso estar receptivos al contacto con los demás.

En el mundo animal tenemos una gran variedad de ejemplos de respuesta a una situación de peligro: el erizo se enrosca y saca las púas, la tortuga hunde la cabeza en el caparazón, el camaleón se camufla para pasar desapercibido,  el avestruz esconde la cabeza bajo el ala pensando que no le verán…

Como ves, ante una amenaza la tendencia es intentar pasar desapercibido, esconderse, camuflarse u ocupar el menor espacio posible, protegiendo las zonas vitales del cuerpo como el pecho, el rostro…

Y esto hacemos también los humanos, queremos ser invisibles, ocupar poco espacio, evitar los focos. Estos son nuestros movimientos:

  • Camuflaje a través de la indumentaria: nos cubrimos de ropa de colores discretos, muchas veces excesivamente,  y de formas que no resalten nuestro cuerpo.
  • Nos escondemos detrás del pelo o con algunos complementos como gafas o bufandas.
  • Tendemos a cerrar el cuerpo: hundimos el pecho, bajamos la cabeza, protegemos el tronco con un cruce de brazos, ponemos las manos en los bolsillos.
  • Evitamos los espacios grandes y desprotegidos. Buscamos sitios que no conlleven mucha notoriedad.
  • La gesticulación es más bien reducida y cerrada.
  • La mirada es huidiza, evitamos el contacto visual, miramos de abajo hacia arriba.
  • La sonrisa puede ser de nerviosismo, de inseguridad o de docilidad. Cuesta sonreír de alegría, abiertamente, mostrando los dientes.
  • En cuanto al paralenguaje, el volumen de voz es bajo, hay tendencia a hablar deprisa y vocalizar poco.

Respondes a este perfil? Quieres cambiar tu actitud y disfrutar más de las relaciones con los demás? Sigue estos pasos para entrenarte en una nueva forma de comunicarte.

En casa:

  1. Vístete sin esconderte bajo un montón de ropa o complementos.
  2. Ponte delante del espejo y busca los aspectos más atractivos de tu físico: el pelo, los ojos, la nariz, el rostro, las manos, las piernas…
  3. Sonríe y comprueba como cambia tu expresión. Tu rostro es más agradable y simpático.
  4. Estira el cuerpo hacia arriba, abre el pecho, levanta la cabeza. Mantén el cuerpo con energía. Verás que resultas mucho más atractivo. Si eres mujer, no pretendas esconder el pecho. Si crees que tienes demasiado, puedes disimularlo con una ropa holgada, pero no encorves la espalda.
  5. Camina por tu casa en esta posición, con el paso firme y los brazos moviéndose al ritmo. No bajes la cabeza.
  6. Practícalo cada día 10 minutos durante una semana, por lo menos.

En la calle:

  1. Sigue practicando el ejercicio anterior en la calle. No temas, nadie se dará cuenta. Al contrario, empezarás a percibir el cambio de actitud de los demás.
  2. Camina por el centro de la acera. Sonríe a las personas conocidas y mírales unos instantes a los ojos, saluda con la cabeza o con la mano si están lejos.
  3. Mira a los desconocidos cuando te cruces con ellos pero no mantengas la mirada durante demasiado tiempo.
  4. Cada vez que entres en una tienda, transporte, cafetería, saluda en voz alta y clara. Dirígete con una sonrisa a los empleados y mírales a los ojos cuando hables con ellos. Podrás ver inmediatamente su reacción positiva.
Con estos ejercicios acostumbrarás a tu cuerpo a moverse de una manera segura, abierta y más sociable. Después de repetirlo muchas veces te sentirás más cómodo en estos movimientos y al final te saldrá de forma inconsciente. Y, lo más importante, en seguida podrás apreciar el resultado de tu nueva imagen y tu nueva forma de comportarte. Porque los demás te tratarán según como te vean. Cuando tú te abres, los demás tienden a corresponderte.
Puedes encontrar más ejercicios y más información sobre el tema en el libro La gran guía del lenguaje no verbal Ediciones Paidós.  www.ellenguajenoverbal.com
Puedes ver la sección de Comunicación no verbal de Para Todos la 2 donde hablamos de vencer la timidez.

Puedes ver la sección de Comunicación no verbal de Para Todos la 2 donde hablamos de vencer la timidez.