Nueva incorporación al equipo, vamos a tratarle bien

Alguna vez has pasado por la experiencia del primer día. ¿Te acuerdas? ¿Cómo te sentiste? Quizás todavía le das las gracias a aquella persona que te dio la bienvenida y te brindó todo el apoyo para que te adaptaras rápidamente y te sintieras como en casa.

Tanto si eres un responsable directo de esta nueva incorporación como si eres un compañero, tus habilidades como anfitrión facilitarán las cosas a la persona que se incorpora y a todo el equipo. Aquí tienes algunas recomendaciones.

  1. Sé cordial y abierto. El lenguaje corporal dice mucho de tu predisposición a ayudar. Un buen apretón de manos, una sonrisa amplia, un tono de voz alegre y jovial y alguna palabra amable o una broma son el kit básico de bienvenida.
  1. Háblale en positivo. No seas aguafiestas. Háblale bien de compañeros, clientes, tareas y todo lo que se va a encontrar. Si hay aspectos negativos los irá descubriendo, no te preocupes. Pero es mejor que lo valore por sí mismo. Pónselo fácil y anímale.
  1. Cuidado con la inspección ocular. No podemos evitarlo, necesitamos hacer un repaso de arriba abajo a cualquier persona que entra en nuestro campo visual. En un segundo hemos calibrado el gusto, el poder adquisitivo y las intenciones de la otra persona, pero si nos lo hacen a nosotros no nos sienta nada bien. Procura evitar este examen descarado y deja los prejuicios a un lado. Recibe al nuevo fichaje con toda la ilusión y pensando que es un buen profesional y una gran persona. ¿Porqué no iba a ser así?
  1. No fisgonees en su vida privada ni en su anterior empleo. Se trata de ayudar y de hacerle sentir como en casa no de enterarte de cómo le han seleccionado, sus trabajos anteriores, cuánto cobrará, o si tiene pareja. Discreción y prudencia. Nadie desea sentirse interrogado.
  1. Interésate por sus gustos, preferencias y por cómo le va durante la primera jornada y los días siguientes.
  1. Preséntale al grupo. Y, si nadie lo ha hecho anteriormente, preséntale a compañeros de otras secciones y departamentos, cuando surja la ocasión. Esto facilitará su integración.
  1. Ofrécele tu apoyo. Ya sean conocimientos, material, datos… Dile cómo puede contactar contigo si lo necesita.
  1. Cuenta con él desde el primer día para las actividades informales del grupo. La hora del desayuno o de la comida, realizar el trayecto de vuelta a casa, celebrar un cumpleaños o participar en el grupo de la lotería semanal.
  1. Dale información sobre la empresa pero no le digas cómo tiene que hacer las cosas si no te han dado esta responsabilidad. Seguramente ya tiene experiencia en un puesto similar o le han dado ya instrucciones.
  1. Procura estar atento a sus señales de preocupación, desorientación en cuanto a espacio y tareas, o a la posibilidad de que se quede apartado del resto de los compañeros. Entre todos, debemos acordarnos de que está ahí y es una muestra de generosidad facilitarle la incorporación a todo lo que hacemos.

Facilitar la integración de una nueva incorporación al equipo debería ser una práctica instalada en la cultura de la empresa. Porque solo se obtienen beneficios: se cultiva un buen ambiente, mejora la productividad de los recién llegados y de los veteranos, se evitan errores por falta de comunicación y conocimiento y, sobretodo sentimos la satisfacción de ser excelentes anfitriones.