Lenguaje no verbal de escaparate

Nuevas tendencias en ropa, lenguaje no verbal de siempre.

Paseamos por las calles comerciales, todavía disfrutando de la ropa de verano y los comercios nos ofrecen ya la moda de la temporada otoño-invierno.

Hay cambios en los colores, innovación en los tejidos, creatividad en el diseño de las prendas pero los maniquís son el espejo de un lenguaje corporal estereotipado  que se adopta ya en la infancia, y de cuyos patrones parece difícil que podamos escapar.

En estas fotos, tomadas ayer de un escaparate de la firma Benetton, el tipo de prendas y sus colores y estampados marcan la diferencia entre lo femenino y lo masculino. Y es también la posición del maniquí la que nos da información de género.

En realidad, en ningún sitio dice que los maniquíes sean niños o niñas, y su rostro púber es el mismo en todas las figuras. Pero la diferencia es clara entre los dos grupos. Los colores, los estampados (flores, corazones y topos para las chicas) y el tipo de prenda (faldas, fular para ellas y prendas deportivas para ellos) sitúan al espectador en los respectivos universos de la delicadeza y la fuerza. Lo que acaba refinando la escena es la actitud que transmiten los personajes, sin apartarse lo más mínimo de los estándares de comportamiento de uno y otro sexo.

El lenguaje no verbal es lo que da coherencia la estampa y ofrece al transeúnte un clisé que le resulta tan familiar que no se da ni cuenta. Parece que los diseñadores de escaparates conocen el lenguaje corporal y lo utilizan para dotar a estos muñecos inanimados de actitudes, incluso de emociones que llegan al despistado paseante de manera inconsciente. ¿Cómo lo hacen?

Posición corporal

Los chicos aparecen valientes, casi desafiantes. Los pies muy separados, bien apoyados en el suelo, les dan fuerza. La posición vertical y simétrica es sinónimo de estabilidad, valor y confianza en uno mismo. En cambio, las chicas casi nos convencen de que están hablando con nosotros, en una actitud abierta y seductora. El cuerpo se apoya en una pierna, en una posición asimétrica que da importancia a la cadera, con la pierna izquierda semiabierta y que se acerca al interlocutor en una actitud receptiva que la hace muy seductora.

Posición de los brazos

 

Mientras las chicas dejan caer lánguidamente los brazos a lado de las caderas, en una actitud pasiva y discreta , los chicos mantienen las manos detrás de la espalda en una pose arrogante, muy frecuente en los hombres que quieren marcar estatus y mantener distancia con los demás.  Es una forma de decir “no me toques” y no permitir excesos de confianza. Recordemos que militares, maestros, examinadores se pasean ante sus subordinados en esta posición.

En cada una de las escenas tenemos un personaje sentado, con las piernas cruzadas por los tobillos y rodillas separadas. El atuendo puede ser aquí el único distintivo. Se concede, pues, que las mujeres también podemos sentarnos como los chicos, eso sí, cuando vestimos pantalón.

Cuidado pues, con la ropa que nos ponemos porque no es solo una cuestión estética sino que influye en cómo nos movemos, cómo nos sentimos, cómo nos comportamos y qué autoimagen construimos.