El acoso sexual no verbal en espacios públicos

¿Qué se considera acoso sexual callejero?

Cualquier acción que tenga una intención sexual y que pueda violentar a otra persona en la calle o en otro espacio público. Puede tratarse de mensajes verbales insinuantes, comentarios groseros, opiniones sobre el físico de esta persona, propuestas sexuales… Y pueden llegar a ser tocamientos, agresiones físicas y violaciones.

El piropo que tanta tradición había tenido en España, ¿puede ser considerado una agresión?

Hay muchos tipos de piropos. Si lo entendemos como un halago, unas palabras amables que dirije generalmente un hombre a una mujer, en principio no tiene nada de malo incluso puede gustar a muchas mujeres.

Pero cuando este comentario es grosero, con referencias sexuales explícitas y pone en una situación incómoda a la acosada y ésta siente amenazada su dignidad, entonces es un asedio porque se la somete a una acción que ni ha pedido, ni desea y la priva de su libertad.

El piropo más extendido es verbal: palabras o frases que quién las pronuncia considera ingeniosas. Un silbido de admiración puede ser considerado un equivalente no verbal. Pero en el acoso sexual callejero, el verdadero protagonista es el comportamiento no verbal:

  • Silbidos
  • Sonidos y expresiones como psst, psst o uaaauuu
  • Gestos descriptivos de la anatomía o imitación de la forma de caminar femenina
  • Miradas lascivas
  • Gestos obscenos
  • Codazos entre colegas y risitas cuando pasa una mujer
  • Exhibicionismo, incluso masturbación en público
  • Invasión del espacio personal: el acosador se acerca demasiado a su “objeto, sigue por la calle, le impide el paso, merodea cerca de su domicilio. Aprovecha la aglomeración para el contacto físico cuerpo a cuerpo y manoseo.

¿Qué diferencia el acoso de un intento de flirteo?

La actitud acosadora la realiza una persona (la mayoría de las veces un hombre sobre una mujer) que se considera con el poder para utilizar al otro como si fuera un objeto que le pertenece y por lo tanto, puede mirarla como quiera, utilizarla para sus bromas y juegos con sus amigos, divertirse  con la incomodidad que le genera o abusar sexualmente.

En la seducción o flirteo, quien toma la iniciativa procura que la otra persona no se sienta nunca incómoda: será discreto, elegante y respuetuoso. Las personas seductoras hacen precisamente que el otro se sienta bien, protegido, incluso evitando que lo vean terceras personas para no comprometerse ni comprometer . Es decir, todo lo contrario de una amenaza. Precisamente el proceso de seducción es un ritual lento de señales sutiles, que van aumentando a medida que hay respuesta positiva en señal de aceptación por parte de la persona seducida. Si no hay esta respuesta y los intentos de flirteo persisten y llegan a molestar, también se convierte en un acoso.

 ¿Cómo afecta este asedio a las personas que lo sufren?

En el mismo momento,  la reacción más habitual de la víctima es

  • Protección con el bolso
  • Intentar pasar desapercibida
  • Mirar solo al frente o al suelo
  • Aligerar el paso

Si esto pasa con frecuencia puede tener consecuencias psicológicas importantes.  Estas personas acaban cambiando sus hábitos, incluso su forma de vida.

  • Procuran salir acompañadas
  • No salir de noche
  • Toman un transporte para trayectos cortos
  • Se visten procurando pasar lo más desapercibidas posible
  • Adoptan un lenguaje corporal de discreción y cierre

Es decir, no pueden disfrutar del espacio público como cualquier ciudadano tiene derecho a hacer. Por lo tanto, aunque aparentemente todos tengamos los mismos derechos, a la práctica las mujeres, especialmente en algunos países donde este problema es muy grave, de facto, no tienen el derecho de circular libremente por la calle ni en los transporte públicos.

¿Qué hacer ante el acoso sexual en la calle?

  • Una de las reacciones más extendidas es hacer caso omiso de los comentarios o los gestos y seguir el propio camino. Muchos expertos en este tema no lo recomiendan porque consideran que hay que decirle al acosador de forma clara que está actuando mal.
  • Utilizar el lenguaje corporal fuerte. Mirar al acosador a los ojos; hablarle con una voz fuerte y clara para decirle que está molestando.  Usar la voz, las expresiones faciales y el lenguaje corporal en conjunto, sin señales ambiguas, mostrando fuerza y firmeza
  • Proyectar calma y confianza.
  • Evitar las señales de timidez, nerviosismo, inseguridad o sumisión.
  • No perder los estribos: la reacción a base de insultos, gritos y agresividad suele generar ira y violencia en el acosador.

Las personas que intimidan a base de acciones o comentarios con intencionalidad sexual tienen que ser conscientes de que su comportamiento

Muestra su grosería, falta de sensbilidad y respeto hacia otras personas. No es una expresión de su virilidad ni de su valía

Está situando a la víctima en el centro de atención en un espacio público sin su voluntad. Y la avergüenza o la asusta.

Este comportamiento atenta contra la dignidad de la persona porque son prácticas de invasión, verbal o no verbal.

Cualquier persona tiene derecho a ir por la calle sin ser molestada.

He tratado también este tema en mi libro Manual de la Comunicación Personal de éxito. Ediciones Paidós

Accede al vídeo del programa Para Todos la 2 de TVE donde tratamos el tema del acoso sexual callejero.