¡Quema tus powerpoints!

Son ladrones de tiempo cuando los preparas y usurpadores de protagonismo en el escenario. Además, igual que una indumentaria inadecuada, pueden arruinar tu imagen.

Sólo una pequeña parte de las exposiciones que se hacen diariamente en el ámbito profesional necesitan el apoyo de una presentación visual: para salvar un powerpoint de la papelera de reciclaje, tiene que reunir como mínimo una de estas características:

1. Ofrece gráficos y datos que son el contenido o parte importante del contenido. Resultados comerciales, cambios demográficos, estadísticas, organigramas, fórmulas, muestras de documentos, etc.

2. La imágenes son el contenido y el orador se convierte en narrador. Viajes, intervenciones quirúrgicas, proyectos  con contenido gráfico, campañas de comunicación, objetos de estudio como botánica, zoología, etc.

3. Ilustra, enriquece y embellece con imágenes el discurso del orador. Productos, paisajes, personas, fenómenos, hechos históricos, notícias, valores, emociones, etc.

Si  tienes un powerpoint con diapositivas de texto y no eres capaz de prescindir de él, entonces quémate tu. Eso sí, evia antes el powerpoint por correo electrónico a tu público. Te agradecerá que le ahorres el tiempo, el desplazamiento y una lectura aburrida y prescindible de un documento que ya sabe leer por su cuenta.

Vamos, acepta el reto. Ponte a prueba como orador y sal al escenario con un único foco sobre ti. ¡Tú eres los más importante y tienes que aparecer visible, central y enfocado!