Cómo aparentar seguridad en situaciones de tensión

¿Quién no se enfrenta a situaciones comprometidas, a veces inesperadas, que ponen a prueba su temple y su capacidad de reacción?

Para responder con tranquilidad hace falta gestionar correctamente las emociones, conocer bien nuestras reacciones y practicar el autocontrol. Prepararse mentalmente es fundamental. Pero lo más importante para mi es adoptar el lenguaje no verbal de la seguridad aunque me sienta latir el corazón a mil por minuto.

Para conseguirlo tengo en cuenta

  1. La posición del cuerpo
  2. Los movimientos
  3. Los gestos
  4. La expresión del rostro
  5. El habla

La espera a veces nos pone muy  muy nerviosos, ya sea porque alguien llega tarde o porque algo que tiene que suceder nos parece difícil de superar.Veamos los síntomas del nerviosismo y entonces sabremos lo que tenemos que evitar:

  • Tensión en el cuerpo y en el rostro: dientes apretados, labios hacia adentro o labio inferior mordido, arrugas en el entrecejo, etc.
  • Movimientos innecesarios: caminar en círculos, moverte en la silla, etc.
  • Gestos repetitivos: cruzar y descruzar las piernas, balancear o mover una pierna, mirar el reloj una y otra vez, mirar el móvil constantemente.
  • Gesto adaptadores: rascarte, tocarte el pelo, ponerte y quitarte las gafas, tocarte el nudo de la corbata, morderte las uñas, tocarte los dedos o las uñas o las pieles!
  • Señales paraverbales: resoplidos, chasquidos, carraspeos, etc.
  • Hablar demasiado. La inquietud dispara la necesidad de hablar, a veces muy animadamente. Precisamente esto nos delata.

La solución es tener un elevado grado de conciencia y autocontrol. Hay que entrenar la capacidad para observarnos. Nos tenemos que preguntar ¿Cómo me estoy moviendo ahora? ¿Qué perciben los demás? Y a partir de aquí regular los movimientos. Contra lo que pensamos a veces, podemos controlarlo, solo hace falta querer hacerlo. Cuanto más entrenados estemos más fácil nos resultará.

El auténtico beneficio de todo esto es que al ponerlo en práctica ya te sientes más seguro y tranquilo. Porque los propios movimientos y posiciones ejercen una influencia relevante en cómo nos sentimos. Tener un lenguaje corporal de tensión alimenta más la sensación de tensión. Si cambiamos conscientemente este lenguaje corporal, cambiará nuestro estado de ánimo.

El control del lenguaje corporal es una herramienta muy poderosa para la gestión de mis emociones.

TB20141104

Puedes ver ejemplos en el vídeo del programa A punto con la 2 de TVE (11/4/16).