La contaminación acústica y las relaciones personales

Foto : Mr. Pessimist, cc

¿Te crispan los ambientes ruidosos? ¿La música no deseada te pone de los nervios? ¿Aprecias el silencio? Si es así, eres sensible a la contaminación acústica.

Medio ambiente sonoro

Vivimos inmersos en un “paisaje acústico”, que puede ser bello y agradable u hostil y estresante. Es un medio ambiente sonoro, que se contamina igual que el aire, el agua y la tierra. Y los humanos nos comportamos en función de cómo es este ambiente. Los sonidos nos dan sensación de bienestar o de malestar, afectan nuestra capacidad de atención, nuestro estado de ánimo. Y esto también repercute en nuestro lenguaje corporal y, en general, en toda nuestra comunicación.

El molesto ruido

Ya sea por tráfico, actividad laboral o griterío, el ruido ambiental nos pone tensos porque necesitamos más esfuerzo para comprender a otra persona y hacernos entender. Tenemos que elevar el tono de voz, lo que podría dar una imagen de una cierta agresividad. Y deseamos acabar antes y salir del lugar.

El ruido es el sonido no deseado, pero lo que nos molesta a nosotros quizás no molesta a otra persona. La música, las campanadas de una iglesia o el canto de un pájaro pueden ser el sonido más agradable del mundo o ruido muy molesto. Los gritos de los aficionados no son contaminación acústica en un estadio de fútbol, pero sí lo son en la calle por la noche.

Las sociedades urbanas y los entornos industriales sin duda necesitan más silencio. Como se trata de una cuestión de salud pública , hay intentos de regulación del ruido ambiental, especialmente en las ciudades. Pero para conseguir un ambiente sonoro agradable debemos concienciarnos de que no se trata solamente de la intensidad de los sonidos, sino también de la frecuencia y la duración, ya que la continuidad o la intermitencia también nos pueden irritar, cansar o hacer perder la concentración.

Los usos de la música

La música puede considerarse ruido en muchos contextos, por ejemplo cuando suena por los altavoces del transporte público y no podemos elegir escucharla o no. Entonces se convierte en una intrusión en nuestro espacio personal.

También hay música de ambiente en tiendas y restaurantes, en principio para hacer la estancia más agradable, pero a veces se pone porque sí, sin pensar en el cliente. En otros casos, resulta positivo poner música acorde con el estilo de la decoración del local y el tipo de actividad. Con frecuencia la música se puede convertir en amortiguador de otros ruidos de fondo incluyendo conversaciones cercanas, lo que ayuda a las personas que están en el establecimiento a tener la sensación de más privacidad.

Por el contrario, si la ponemos a un volumen tan alto que dificulta la conversación se convierte en un elemento negativo, ya que hay que aumentar el volumen de voz para entenderse. Y esto incrementa el ruido ambiental y se acaba creando un clima estresante y desagradable.

Ambientes sonoros agradables

El ambiente sonoro se debería tener en cuenta en nuestro día a día, al elegir los sitios para nuestras actividades y nuestras relaciones, porque el sonido puede afectar tanto o más que la temperatura, la luz o el desorden, e influirá sin duda en nuestro comportamiento y en el de las demás personas.

Si no se puede conseguir el ambiente deseado en casa o en el lugar de trabajo, se puede buscar una alternativa. Por ejemplo, si en tu empresa hay mucho ruido por la maquinaria, no será el mejor lugar para tener una conversación larga y tranquila. Si quieres hablar con tu hijo, apaga el televisor. Evita todo tipo de distorsión.

Es importante comportarnos de forma respetuosa con el medio ambiente en el que nos encontremos: igual que no dejamos basura en un bosque o fumamos en el metro, evitemos contaminar el ambiente con sonidos no deseados por los demás, es decir, ruidos.

Para saber más sobre la contaminación acústica, mira este vídeo del programa A punto con la 2 de TVE (23/5/16).