Entrevista en la contra de El País

Teresa Baró se dio cuenta del fallo dando clase de lengua en un colegio: la comunicación no verbal ni figuraba en el temario. Era inexistente. “Empecé a pedir a mis alumnos que hablaran de lo que quisieran, pero que convencieran a sus compañeros. La gente cree que se convence con la palabra, pero lo que convence es la actitud. Transmites confianza, contagias emociones. Por eso hay que hablar encendido, abierto, muy recto y moviendo las manos”.

Su nuevo libro, el tercero que publica, es el primero de un autor español sobre la materia, afirma. Y todos los lunes tiene una sección sobre comunicación en Para todos La 2, donde trata temas cotidianos: cómo despedirse correctamente, cómo saber si le hemos caído mal a alguien, cómo ser más consciente del lenguaje corporal… “Aquí pensamos que se puede improvisar todo”, dice. “Pero las cosas se tienen que preparar para que salgan de forma natural. En la cultura anglosajona lo tienen bien claro”.

Entre sus clientes tiene a un chico que quiere superar la timidez —“le supone prácticamente una minusvalía”—, a un hombre que se ha enamorado de una mujer de alta alcurnia y quiere estar a su altura, y a un tercero que quiere ganar carisma. ¿Y eso se puede lograr? “Es difícil, pero no es imposible”, empieza misteriosa. “El carisma se va ganando con los años. Es muy importante, primero, que reflexione sobre su actitud vital. En ese punto lo tengo”.

Accede a la entrevista completa de El País por Carmen Pérez-Lanzac.

Imagen profesional en las reuniones

A pesar de las facilidades que la tecnología nos brinda para comunicarnos a distancia, dedicamos gran parte de nuestro tiempo a las reuniones presenciales: reuniones de vecinos, reuniones informativas en la escuela, de equipo, con clientes… Forman parte de nuestro día a día y a veces no les damos la importancia que merecen y cometemos algunos errores sin darnos cuenta.

En las reuniones profesionales

La reunión de trabajo será eficaz si se establece una relación de confianza entre los asistentes: clientes, compañeros, expertos…. Y esto es responsabilidad tanto del que dirige la reunión como de todos y cada unos de los participantes.

Una reunión es uno de los momentos donde estamos demostrando nuestra capacidad técnica pero sobretodo nuestras habilidades. Y la suma de esto da como resultado nuestra imagen profesional

¿Qué hay que hacer para trasmitir buena impresión? y ¿cuáles son los errores que debemos evitar? Damos las claves en la sección de comunicación no verbal de Para Todos la 2.

Accede al vídeo de Para Todos la 2 donde hablamos de la imagen profesional en las reuniones.


¿Qué podemos hacer para que nos escuchen?

No se trata solo de tener algo interesante que decir sino de cómo decirlo. Para ello tenemos que ayudarnos de las habilidades de comunicación no verbal.

 Los gestos pueden contribuir a captar la atención y a generar interés incluso antes de abrir la boca…

La forma de sentarnos, por ejemplo y donde nos sentamos. Si podemos escoger debemos evitar los rincones o las zonas más discretas de la sala o de alrededor de la mesa. Hay que buscar la centralidad, si se puede. La forma de sentarnos tiene  que ser erguida y hacia adelante, con la cabeza levantada, y mirada viva y directa hacia la persona o personas que llevan la voz cantante. Tenemos que indicar atención e intención de participar activamente en la conversación. Pero si podemos escoger es mejor estar de pie, así pasamos a ser el centro de atención y podemos proyectar una voz con más presencia.

¿Cuando nos interrumpen, qué podemos hacer?

Seguir hablando, mantener el mismo tono de voz, incluso elevarlo y mirar fijamente a los ojos de la persona que nos interrumpe. Adelantar el cuerpo y hacer el movimiento de elevarnos para resultar más altos y con una disposición al ataque. Si esto no es suficiente tendremos que hacer una señal con la mano para que espere, tocarle el brazo para detenerlo.

¿Qué es lo que provoca que en una reunión, o en una comida, por ejemplo, siempre hablen los mismos? Para que nos escuchen, ¿hay que gritar más? Hablamos de ello en la sección de comunicación no verbal de Para Todos la 2.

 

Por más gritar no nos van a escuchar más

 

 

Entrevista en La Razón

En la entrevista de La Razón, hablamos sobre seducción, mentira… Y respondemos a preguntas como:

  • Ve a un político en la tele. ¿Sabe por su lenguaje no verbal si está mintiendo?
  • Con preparación, ¿también se puede mentir con los gestos?
  • Ha entrenado a políticos. ¿Cuál es su afán?
  • ¿Quiénes mienten mejor?
  • ¿Qué parte del cuerpo dice más de nosotros?

 Lee la entrevista

 

El arte de despedirse

Puedes ver el programa pinchando en la imagen

Dejar una última impresión positiva es tan o más importante que causar un buen impacto inicial. Despedirse es un momento clave de las relaciones personales y no siempre es fácil: despedirse es un arte.

Desde las despedidas que repetimos cada día con nuestros familiares y compañeros de trabajo hasta las despedidas de los grandes eventos, estos rituales establecen lazos positivos entre las personas si sabemos actuar adecuadamente. 

Aquí tienes algunos consejos para que puedas dejar un mejor recuerdo en tus salidas del “escenario”:

  • Tómate todo el tiempo, no te precipites. Lo peor de todo es mostrar prisa por huir del lugar y tropezar, darte con una puerta o que se te caigan los papeles.
  • Ten la mano derecha libre para poder saludar con un apretón si es oportuno.
  • Camina erguido hacia la salida y no mires al suelo.
  • Saluda a todas las personas que te han atendido.
  • En las despedidas cotidianas, no abandones el ritual pero despídete con cariño, no de forma rutinaria y desganada.
  • Despídete primero de los anfitriones y después de las personas con quien has hablado o deseas mantener una relación personal o profesional.
  • No te despidas tres veces. No seas pesado y, una vez hayas iniciado la despedida ¡vete ya! 
  • No olvides agradecer la invitación, el tiempo que te han dedicado o la ocasión que te han brindado para estar ahí.
  • No vuelvas la vista atrás: seguro que encontrarás muchas miradas analizándote.

Enseñar a comunicar desde la escuela

La educación que hemos recibido en la escuela y la universidad ha estado basada sobre todo en la escritura porque se valoraba su vertiente más racional, reflexiva y perdurable. Paralelamente, fuera del ámbito educativo, la preeminencia de los medios audiovisuales ha hecho que desviásemos la atención hacia la imagen. Hasta ahora, la lengua hablada parecía relegada a las relaciones informales y al ámbito familiar. Y ahora parece que es el momento de encontrar el equilibrio y dar a la expresión oral la importancia que le corresponde en los registros formales y cultos.

No debería salir ningún alumno de la escuela sin haber recibido una formación de calidad en habilidades de comunicación. Esto incluye la capacidad para relacionarse con los demás y la habilidad de hablar en público. Hay que enseñarlas y practicarlas porque serán las que necesitarán cuando salgan a la calle a buscar trabajo, a vender o a defender un proyecto. Necesitarán conocer metodologías de preparación, técnicas de persuasión, estrategias de marketing, herramientas de gestión de la propia imagen, etc. Conjunto de destrezas que ya constituye en sí mismo una “asignatura” que los maestros y profesores, como comunicadores profesionales, deberían estar preparados para impartir.

Lee la entrevista completa publicada en el boletín Compartim de marzo de 2013 del Departament de Justícia. (En catalán)

¿Cómo saber si caemos mal a una persona?

Por educación,  por evitar un conflicto, por no lastimar a alguien en muchas ocasiones fingimos estar bien en compañía de alguna persona. Este comportamiento forma parte del buen hacer en las relaciones sociales y evita situaciones tensas entre familiares, compañeros de trabajo o vecinos. Pero, bien pensado, estaría bien saber si caemos mal a alguien, si estamos molestando o no somos oportunos. Es difícil que nos lo digan claramente, por lo tanto tendremos que recurrir a un lenguaje más difícil de silenciar y que envía mensajes aunque no queramos: el lenguaje no verbal.

Para saber si alguien está con nosotros solo por compromiso, porque no tiene más remedio, si está incómodo… tenemos que ser buenos observadores y leer los mensajes sutiles que envían los demás.

Señales positivas:

Al encontrarnos, especialmente si el encuentro es casual, el gesto de peinarse el pelo hacia atrás o acariciarlo de una forma sugerente. En general, los gestos de abertura y ganar volumen como saludar con la mano alta o abrir los brazos también son un gesto de simpatía hacia nosotros.

Señales negativas, de cansancio, desinterés o tensión:

  • Rostro estático con la mirada perdida
  • Desvío constante de la mirada hacia otras personas de alrededor, tras la ventana, etc.
  • Sonrisa forzada
  • Mandíbula tensa y cerrada
  • Morder el labio inferior

También influyen la gesticulación, la posición de los pies, la posición corporal, el espacio personal, la voz…

Sigue viendo en el vídeo de Para Todos la 2 cómo influyen otros señales.

Practica la escucha activa

Saber escuchar y transmitirlo a través del lenguaje no verbal hará que nuestras conversaciones sean mucho más agradables y aumentará el nivel de comunicación entre todos nosotros.

La escucha activa es la más completa, la que nos permite comprender el mensaje del otro y empatizar, demostrar que nos interesa el tema o la persona con quien estamos hablando. Si sabemos escuchar de manera activa, conectamos mejor con la gente, generamos más confianza y caemos bien. Somos más seductores.

El gesto más evidente de escucha activa, la mirada

 El contacto visual es una muestra clara de estar escuchando, se escucha con los ojos más que con los oídos. Mirar atentamente quiere decir que estamos dispuestos a recibir información, pero también nos sirve para observar el lenguaje no verbal del interlocutor: gestos de nerviosismo, expresión el rostro, manifestación de determinadas emociones, indicios de engaño o disimulo, etc. Por otro lado, el parpadeo es un signo de atención. Sirve para fijar la imagen y la información que recibimos. Los ojos también tienen que ser expresivos y participar de este intercambio.

 También indican escucha activa los movimientos de cabeza hacia abajo. Transmiten que estamos siguiendo y animan al otro a seguir. No necesariamente tienen que significar acuerdo. Ladear la cabeza también es una señal de estar dispuesto a escuchar y a hacerlo con amabilidad y paciencia.

 La expresión del rostro da señales de empatía

 Si una vecina me cuenta la grave enfermedad de su marido, le mostraré comprensión pero también preocupación por lo que le ocurre, por lo que seguramente frunciré el ceño como ella y haré muecas de disgusto o tristeza. En cambio, si mi hijo me explica la excursión del cole con entusiasmo le escucharé con los ojos abiertos de par en par y sonriendo, incluso haciendo gestos con las manos y los brazos. La expresión del rostro no solo nos permite demostrar que entendemos el mensaje sino que compartimos las emociones, y eso es lo que nos permite una auténtica comunicación.

También con el cuerpo hacia adelante y las manos en una posición abierta y relajada transmitimos empatía. Pero hay que evitar situar las manos detrás, en los bolsillos o cruzarlas.

Pero el que habla…

 Tiene que buscar también la mirada del que escucha y tener una actitud corporal abierta y activa para provocar interés en su mensaje. Además, tiene que tener la capacidad para leer los mensajes que emite su interlocutor para poder ver el efecto de sus palabras y adaptarse constantemente a la conversación. Detectar señales de incomprensión o fatiga y, también a través de señales no verbales, intentar captar su atención, hacer una pausa, o ceder el turno de palabra.

 Dar muestras de estar escuchando no es solo facilitar el intercambio de información, no se trata solo de una cuestión práctica. Escuchar activamente es una forma de seducción, porque estamos dando valor al mensaje que transmiten y, sobretodo a la persona. Hacemos sentir que lo que dice es importante, que lo tenemos en cuenta y esto siempre es un halago, aunque no estemos de acuerdo y después tengamos que rebatirlo.

 No demos muestras de desinterés, de impaciencia o de desdén cuando escuchemos porque lo más probable es que echemos a perder la conversación y la relación.

Accede al vídeo de Para Todos la 2 donde hablamos de los gestos de escucha activa.

Diferencias en la comunicación personal en la ciudad y en el campo

Cada vez hay menos diferencias entre el estilo de vida del campo y de la ciudad. La influencia de los medios de comunicación, las posibilidades de viajar y la escolarización han uniformizado bastante los modelos de comportamiento en la población. Pero todavía se aprecian diferencias en la forma de hablar y de moverse entre los habitantes de una ciudad y los de una zona rural con baja densidad de población.

Espacio y tiempo marcan las diferencias

Los habitantes de las zonas rurales o poblaciones pequeñas, gozan de mucho más espacio, tanto en casa como fuera de ella, en los espacios comunes. No tienen que ir como sardinas enlatadas en un transporte público, no circulan en rebaño por algunas calles comerciales, no hacen colas, no tienen que competir por llamar la atención de un camarero…

Y en cuanto al tiempo, el ritmo de vida del campo es más pausado, no suelen tener que invertir tanto tiempo en traslados de casa al trabajo. Pueden, muchos de ellos, comer en casa, por ejemplo.

¿Qué gestos son característicos de cada estilo de vida?

La densidad de población de la ciudad y un ritmo de vida acelerado provoca estrés en sus habitantes y esto hace que tengan que protegerse.
¿Como lo hacen? Crean unos sistemas defensivos que implican aislamiento y ahorro de energía. Eso se traduce en un comportamiento asocial con la mayor parte de la población, la persona de ciudad:

  • Está acostumbrada a mantener un rostro neutro, a tener personas muy cerca y a pesar de ello no comunicarse con ellas. Es mucho más fácil verle leyendo o con unos auriculares puestos o utilizando un aparato electrónico en presencia de otras personas.
  • Utiliza un tono de voz más bajo, para ganar privacidad entre desconocidos, y gestos más reducidos, porque no se dispone de tanto espacio pero también por discreción. La invisibilidad ayuda a la sensación de anonimato y esto nos hace más eficientes en la ciudad.

En cambio en el campo, en ciudades pequeñas, casi todo el mundo se conoce y la relación es constante. Sus habitantes necesitan más espacio personal, mirar a las personas de su campo de visión para identificarlas y saludar, incluso aunque sean desconocidos.

Cuando una persona de ciudad se va al campo…
¿Cómo tendría de comportarse?

Aceptar que no pasará desapercibido, que es inútil intentar ser invisible. Es mejor comportarse como las personas con las que se encontrará:  utilizar una comunicación cálida y abierta, mirando a los ojos, sin acercarse mucho. El saludo no tiene que ser un apretón de manos. Quizás en el momento de la presentación pero no es habitual como saludo cotidiano. Es suficiente un saludo verbal o con la cabeza, o una palmada. Tampoco se besa.

Y al revés, cuando una persona de pueblo va a la gran ciudad…
¿Qué debería tener en cuenta?

Que piense que no es que estén todos amargados o sean muy antipáticos sino que es su forma de protegerse de un exceso de relaciones innecesarias para ellos. Que esté preparada para pasar desapercibida.

 

Mi recomendación
Las formas de comunicación en el campo son más cálidas, cercanas y agradables que en la ciudad, y aunque no podemos relacionarnos de una forma cualitativa con todos los habitantes de ésta, sí podemos utilizar la comunicación no verbal, la sonrisa y la mirada, para hacer que nuestras relaciones sean más agradablesy así humanizar la ciudad.

Accede al vídeo de la sección de Comunicación no verbal de Para Todos La 2.