Combatir el edadismo

¿Qué es?

El edadismo es la discriminación por razón de edad y afecta sobre todo a las personas de más de 50 años. Aunque ha existido en todas las épocas, en nuestra sociedad es especialmente relevante porque, a pesar de tener cada vez más personas de edad avanzada, socialmente se valora por encima de todo la juventud, la belleza, la rapidez y el uso de la tecnología.

¿Cómo se manifiesta?

Se considera que las personas a partir de cierta edad ya no son productivas a nivel laboral, que no están al día, que pierden sus capacidades físicas o mentales, que su experiencia ha quedado obsoleta.

Socialmente, hay creencias limitadoras en cuanto a su vida sentimental y sexual, las actividades que pueden realizar o el aspecto que deciden tener.

Unas de las manifestaciones más crueles se dan en el seno familiar. Los excluimos, de conversaciones, de actividades, de viajes o celebraciones. Tomamos decisiones que les afectan sin consultarles. Hablamos de ellos en su presencia como si no pudieran escucharnos o no les afectara lo que podemos decir.

Pero lo más grave es el abandono, el maltrato, el acoso, la extorsión o el robo. Todo tipo de abusos acechan a los ancianos, aunque pocas veces se atreven a denunciarlo.

En muchos casos, el edadismo es más sutil. Aparece en conversaciones cotidianas, en comentarios que surgen sin darnos cuenta, que están tan integrados, que la mayoría de las veces no somos ni conscientes de que pueden ofender a las personas que los reciben. Decimos con toda naturalidad, por ejemplo, “De joven, ¡era tan guapa…!”. Dando por supuesto que la belleza tiene una edad; que no podemos envejecer y ser bellos todavía.

También solemos utilizar expresiones del tipo “se te va a pasar el arroz…”, como si algunas cosas solo pudieran hacerse o sentirse a cierta edad. ¿Enamorarse tiene edad? ¿La capacidad de ilusionarse por cosas nuevas tiene edad?

¿Solo nos podemos casar hasta una cierta edad?

El autoedadismo

Muchas veces, son las propias personas mayores las que se discriminan por edad. Porque esta exclusión por edad es tan poderosa y tan aceptada que a veces la asumen los propios discriminados. Esto podría denominarse autoedadismo. Lo vemos cuando ellos mismos son los que utilizan expresiones tipo “ya, a mi edad, ¿qué puedo esperar?” o temen realizar determinadas actividades o expresar opiniones por miedo a la reacción de sus familiares.

El mundo que nos espera

Te propongo que te fijes cada día en este aspecto de las relaciones humanas para dibujar, entre todos, una sociedad más justa y más sabia. Una sociedad que no valora a sus mayores pierde conocimiento y memoria, pierde una valiosa experiencia y mucho amor.

Paradójicamente, cada vez hay más muestras de edadismo en una sociedad destinada a envejecer. En los países desarrollados, cada vez vivimos más años y disminuye la natalidad. Los “mayores” son ya un público objetivo que la industria, los políticos y la publicidad valoran porque representan ingresos y votos. Quizás los veremos valorados por las marcas y los infravaloraremos en las casas y en la calle.

Merece la pena pensar en ello porque es muy probable que el edadismo nos acabe afectando a todos.

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Luchemos por una sociedad que valore a sus mayores

Podéis acceder al vídeo en el que hablo sobre este tema en mi canal de Youtube:

Vídeo edadismo lenguaje no verbal