Cómo triunfar con la presentación de trabajos escolares

Llega el final de curso, y es momento de presentación de trabajos, proyectos de final de carrera, tesis. Algunos alumnos lo pasan muy mal, especialmente los más tímidos. Las exposiciones orales pueden provocar nervios, porque los estudiantes se juegan una nota, temen quedarse en blanco o hacer el ridículo, y ponen en juego su credibilidad ante los compañeros.

Tan importante es dominar un tema como saber transmitirlo y convencer a la audiencia. Además, tanto la escuela como en la Universidad solo son un preludio de lo que después nos encontraremos en el mundo del trabajo.

Afortunadamente, los profesores en general cada día son más conscientes de la necesidad de desarrollar las habilidades de expresión de los alumnos. Es muy importante dotarlos de herramientas tanto para el confort emocional como para que se comuniquen de una forma eficaz. Así, podrán convencer y dirigirse al público con unas técnicas que garanticen que el trabajo llega y que el esfuerzo invertido tiene un resultado positivo.

Vamos a ver algunos consejos para mejorar la comunicación no verbal y hacer presentaciones brillantes.

  1. Ensayar toda la presentación. Lo haremos procurando que todo sea lo más similar posible a cómo queremos que suceda. En voz alta, cronómetro en mano para controlar el tiempo, que es limitado, con el guión o esquema, para preparar bien qué decimos y cómo lo decimos. Es útil visualizarnos en el espacio y en la situación donde tendrá lugar la presentación real, e imaginarnos la cara de los profesores y de los compañeros. Si hay presentación electrónica, también hay que tenerla a punto.
  2. Preparar la entrada en escena. Es uno de los momentos clave de la exposición, ya que transmitimos una imagen de nosotros mismos, y es interesante reflejar seguridad y optimismo, ganas de estar ahí, ilusión por presentar y defender un buen trabajo. Lo conseguiremos entrando con la cabeza alta, buscando el contacto visual con el público, con la espalda recta y una sonrisa. Hay que ensayar la entrada y repetirla hasta que salga de manera natural. Por lo contrario, si entramos cabizbajos transmitiremos preocupación, energía baja, nula conexión con el público y falta de confianza en el resultado de la investigación o en nuestras habilidades como oradores.
  3. La postura durante la presentación. Siempre que podamos, debemos hacerla de pie, en una posición cómoda y natural, pero erguida, para tener más visibilidad y energía, proyectar mejor la voz y estar más cerca del público. En cambio, si nos sentamos detrás de una mesa, estamos más lejos de la audiencia y además tapamos parte de nuestro lenguaje no verbal. Si no hay otra opción que estar sentados, debemos evitar quedar tapados detrás del ordenador.
  4. Gestos a evitar. Un exceso de gesticulación denota nerviosismo e inseguridad: no es una buena idea jugar con las manos, ponerlas delante de la boca, tocarse, cruzarse de brazos, ponerlos en jarras o moverlos demasiado. Hay que evitar también poner las manos en los bolsillos porque da imagen de pasotismo. Podemos acompañar nuestra exposición con movimientos suaves de brazos, para recalcar nuestras ideas. Los pies tampoco deben cruzarse, ni mirarse el uno al otro, sino que deben estar en contacto con el suelo y en paralelo, para darnos una buena base que nos dé estabilidad. Tampoco sería adecuado sentarse en la mesa, por demasiado informal.
  5. Cuidar nuestra imagen. Aunque cada día se viste de manera más relajada en la mayor parte de las escuelas y universidades, hay que tener en cuenta que estamos dando una imagen de conjunto y que nuestro aspecto también cuenta. Un estudiante limpio, aseado y vestido de la forma adecuada para la ocasión provoca reacciones positivas en el tribunal porque está enviando mensajes de interés y de respeto por lo que está haciendo y por el público. Esto no significa que tenga que vestirse con un traje o con un vestido muy formal. Pero es recomendable que se sigan las pautas que dicta la escuela y en caso de llevar uniforme, debe estar impecable.
  6. Uso de soportes tecnológicos. Puede que nuestra presentación vaya acompañada de una proyección en una pantalla, en este caso tenemos que procurar no leer lo que va saliendo para no dar la espalda a nuestro público, de vez en cuando podemos hacer alguna referencia o señalar algún dato relevante. Si tenemos que escribir algo en la pizarra intentaremos ser lo más breves posible con tal de no dar la espalda al auditorio por un tiempo prolongado.
  7. Ensayar el final. Es momento de concluir y de dejar una buena impresión final. El estudiante se tendrá que situar otra vez de frente, en la posición de partida y pronunciar la conclusión o el mensaje de cierre que habrá preparado previamente. Después del mensaje, un silencio y una sonrisa con un “muchas gracias”.

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Si quieres aprender más sobre las presentaciones orales, mira este vídeo del programa A punto con la 2 de TVE (13/6/16).