El comportamiento no verbal de acoso sexual en espacios públicos

¿Qué se considera acoso sexual callejero?

Cualquier acción que tenga una intención sexual y que pueda violentar a otra persona en la calle o en otro espacio público. Puede tratarse de mensajes verbales insinuantes, comentarios groseros, opiniones sobre el físico de esta persona, propuestas sexuales… Y pueden llegar a ser tocamientos, agresiones físicas y violaciones.

El piropo que tanta tradición había tenido en España, ¿puede ser considerado una agresión?

Hay muchos tipos de piropos. Si lo entendemos como un halago, unas palabras amables que dirije generalmente un hombre a una mujer, en principio no tiene nada de malo incluso puede gustar a muchas mujeres.

Pero cuando este comentario es grosero, con referencias sexuales explícitas y pone en una situación incómoda a la acosada y ésta siente amenazada su dignidad, entonces es un asedio porque se la somete a una acción que ni ha pedido, ni desea y la priva de su libertad.

El piropo más extendido es verbal: palabras o frases que quién las pronuncia considera ingeniosas. Un silbido de admiración puede ser considerado un equivalente no verbal. Pero en el acoso sexual callejero, el verdadero protagonista es el comportamiento no verbal:

  • Silbidos
  • Sonidos y expresiones como psst, psst o uaaauuu
  • Gestos descriptivos de la anatomía o imitación de la forma de caminar femenina
  • Miradas lascivas
  • Gestos obscenos
  • Codazos entre colegas y risitas cuando pasa una mujer
  • Exhibicionismo, incluso masturbación en público
  • Invasión del espacio personal: el acosador se acerca demasiado a su “objeto, sigue por la calle, le impide el paso, merodea cerca de su domicilio. Aprovecha la aglomeración para el contacto físico cuerpo a cuerpo y manoseo.

¿Qué diferencia el acoso de un intento de flirteo?

La actitud acosadora la realiza una persona (la mayoría de las veces un hombre sobre una mujer) que se considera con el poder para utilizar al otro como si fuera un objeto que le pertenece y por lo tanto, puede mirarla como quiera, utilizarla para sus bromas y juegos con sus amigos, divertirse  con la incomodidad que le genera o abusar sexualmente.

En la seducción o flirteo, quien toma la iniciativa procura que la otra persona no se sienta nunca incómoda: será discreto, elegante y respuetuoso. Las personas seductoras hacen precisamente que el otro se sienta bien, protegido, incluso evitando que lo vean terceras personas para no comprometerse ni comprometer . Es decir, todo lo contrario de una amenaza. Precisamente el proceso de seducción es un ritual lento de señales sutiles, que van aumentando a medida que hay respuesta positiva en señal de aceptación por parte de la persona seducida. Si no hay esta respuesta y los intentos de flirteo persisten y llegan a molestar, también se convierte en un acoso.

 ¿Cómo afecta este asedio a las personas que lo sufren?

En el mismo momento,  la reacción más habitual de la víctima es

  • Protección con el bolso
  • Intentar pasar desapercibida
  • Mirar solo al frente o al suelo
  • Aligerar el paso

Si esto pasa con frecuencia puede tener consecuencias psicológicas importantes.  Estas personas acaban cambiando sus hábitos, incluso su forma de vida.

  • Procuran salir acompañadas
  • No salir de noche
  • Toman un transporte para trayectos cortos
  • Se visten procurando pasar lo más desapercibidas posible
  • Adoptan un lenguaje corporal de discreción y cierre

Es decir, no pueden disfrutar del espacio público como cualquier ciudadano tiene derecho a hacer. Por lo tanto, aunque aparentemente todos tengamos los mismos derechos, a la práctica las mujeres, especialmente en algunos países donde este problema es muy grave, de facto, no tienen el derecho de circular libremente por la calle ni en los transporte públicos.

¿Qué hacer ante el acoso sexual en la calle?

  • Una de las reacciones más extendidas es hacer caso omiso de los comentarios o los gestos y seguir el propio camino. Muchos expertos en este tema no lo recomiendan porque consideran que hay que decirle al acosador de forma clara que está actuando mal.
  • Utilizar el lenguaje corporal fuerte. Mirar al acosador a los ojos; hablarle con una voz fuerte y clara para decirle que está molestando.  Usar la voz, las expresiones faciales y el lenguaje corporal en conjunto, sin señales ambiguas, mostrando fuerza y firmeza
  • Proyectar calma y confianza.
  • Evitar las señales de timidez, nerviosismo, inseguridad o sumisión.
  • No perder los estribos: la reacción a base de insultos, gritos y agresividad suele generar ira y violencia en el acosador.

Las personas que intimidan a base de acciones o comentarios con intencionalidad sexual tienen que ser conscientes de que su comportamiento

Muestra su grosería, falta de sensbilidad y respeto hacia otras personas. No es una expresión de su virilidad ni de su valía

Está situando a la víctima en el centro de atención en un espacio público sin su voluntad. Y la avergüenza o la asusta.

Este comportamiento atenta contra la dignidad de la persona porque son prácticas de invasión, verbal o no verbal.

Cualquier persona tiene derecho a ir por la calle sin ser molestada.

Accede al video del acoso sexual callejero

 

Vestir de uniforme

Los uniformes están presentes en nuestra vida más de lo que creemos, homogeneizando la diversidad e identificando jerarquías y subgrupos dentro de un colectivo homogéneo.

Sirven para “uniformizar”, unificar un grupo de personas, hacer que todas parezcan iguales a través de una apariencia común. Al mismo tiempo, tienen la misión de diferenciar a un colectivo de otro. 

Una de sus utilidades más antiguas es la militar pues servía para diferenciar a los ejércitos. Así los soldados sabían quién era de su bando o del contrario, por lo tanto a quién debían defender o matar. Las equipaciones en los deportes tienen una función similar aunque lúdica: facilitan la distinción entre el equipo propio y el rival, tanto a los deportistas como a los espectadores que lo presencian en un recinto a gran distancia o lo ven en televisión.

Un uniforme puede dar además información de las diferencias que existen dentro del mismo colectivo, por ejemplo las jerarquías. Es el caso de los cuerpos de seguridad, todo tipo de policías y organizaciones jerárquicas. Esta información es muy útil tanto para las personas ajenas al cuerpo como para los propios integrantes que así pueden saber siempre la categoría de la persona que tienen delante.

En la escuela y en el trabajo.

Los uniformes escolares, en cambio, tienen la virtud de evitar diferencias demasiado evidentes entre los niños, especialmente ocultar el poder adquisitivo que se podría reflejar en la ropa. Por esta razón, el uniforme escolar en algunos países es obligatorio y es el mismo en todas las escuelas del país. Se intenta así reducir las diferencias sociales, por lo menos en cuanto a la imagen. 

En nuestro país el efecto del uniforme puede ser el contrario porque no es habitual en la escuela pública. Sí en cambio, en algunos colegios privados y en algunos de élite y acaba siendo, a veces, un signo de clase social.

Muchos padres le ven ventajas de otro tipo, por ejemplo evitar discusiones sobre lo que se ponen los niños y adolescentes. Además, llevar uniforme evita tener que pensar en qué ropa comprar y, según muchas familias, representa un ahorro importante. En contra está el argumento de los alumnos que con frecuencia reclaman el derecho a elegir su aspecto y a vestir también según su personalidad o sus preferencias.

Los defensores del uniforme en el trabajo aducen que transmite profesionalidad.

Cuando vemos a un profesional con uniforme recibimos en una sola imagen varios mensajes a la vez, y todos ellos muy importantes, que harán que nos dirijamos a este profesional de una manera o de otra. Por el uniforme sabemos

  1. Cuáles son los valores de la compañía, que se transmiten a través de los colores y del diseño de este uniforme, entre otras muchas cosas.
  2. Que es miembro de la compañía y esto me da una cierta tranquilidad (si confío en ella, claro).
  3. Que forma parte de un equipo.
  4. Qué tipo de servicio que te puede ofrecer.
  5. Cuál es su nivel en la jerarquía.
  6. Me permite distinguir a estos empleados de otros clientes como yo. Así no me confundo y sé a quién tengo que dirigirme.

Hay muchas profesiones que tienen que vestir determinadas prendas por razones higiénicas y de seguridad. Las pautas no solo afectan a la ropa sino también al pelo, las uñas y los complementos. Este es el caso, por ejemplo, de los profesionales de la hostelería o de la sanidad.

Además, en el caso de los médicos, la bata (o el “pijama” cuando están en el quirófano) da tranquilidad al paciente y a los familiares, inspira confianza. También les confiere una autoridad profesional, especialmente si tienen que dar un diagnóstico, instrucciones de curas o incluso malas noticias: el uniforme junto con una identificación les acredita para llevar a cabo su tarea.

Uniformes voluntarios y obligatorios

Hay uniformes impuestos que denigran a quien los lleva. El de los presidiarios, a parte de cumplir con todo lo que hemos dicho anteriormente, sirve también para despojar de identidad a los presos, que pasan a ser un número. Dejan todos sus objetos personales y se suman a un grupo. En este caso es una forma de control y de presión.

Otras indumentarias parecen voluntarias, aunque con frecuencia se adoptan por la presión social o del grupo al que queremos pertenecer. El mimetismo en el aspecto es una forma de no levantar sospechas o de integración en un colectivo que hace de su aspecto una seña de identidad. Este es el caso de determinados gremios profesionales (diseñadores, informáticos, publicitarios, etc.) o de “tribus urbanas” como los mod, skinheads, punks, etc.

La globalización hace que la forma de vestir occidental, bien en su versión más formal bien en la más casual, sea cada vez más aceptada en todas las culturas y especialmente utilizada en los negocios y en la política. Así, vistiendo unos estándares de apariencia, adoptamos una indumentaria globalizadora.

Sin embargo, un fenómeno paralelo tiene lugar en los países occidentales: la convivencia de distintas religiones y culturas en un mismo país o ciudad. Es un reto de las sociedades avanzadas encontrar la fórmula para poder conciliar una indumentaria profesional, con los signos de identidad individuales y de grupo, muchas veces relacionados con la religión o la etnia de los individuos.

Puedes ver el vídeo de la sección de Comunicación no Verbal de vestir de uniforme

El lenguaje no verbal de la prepotencia

Hay grados de prepotencia. Algunas personas se creen en su derecho de ejercer el poder sobre los demás, incluso de abusar de este poder.  Este tipo de altanería , de chulería, es consciente y es utilizada precisamente como arma para alardear de autoridad o de status y someter  así a los demás.

Otras, en cambio, quizás porque han recibido una educación en buenas maneras, se comportan de manera más respetuosa a pesar de su tendencia a la arrogancia y de su alta autoestima. En este caso, podemos darnos cuenta de su forma de ser por pequeñas señales más que por su comportamiento habitual.

La mirada, una de las señales del poder

Las personas que se creen superiores o quieren demostrarlo, suelen caminar con el cuerpo erguido y la barbilla muy levantada, de tal forma que miran a los demás desde arriba.

Las personas con poder deciden cuando miran, a quién miran y cuando tiempo miran a los demás.  No mirar a alguien es ignorarlo y esta es una forma de humillación que reafirma el orgullo del prepotente.

Por otro lado, mantener la mirada fija es una forma de transmitir firmeza. Pero no solo esto. Si yo miro largo tiempo a alguien de una manera insistente, sin apartar la mirada, estoy diciendole que no tengo ningún reparo, ni soy tímida ni me amilano si el otro me corresponde. Pero hay más. La mirada a una persona o a sus pertenencias, puede ser una forma de invasión de su cuerpo o de sus cosas sin hacer uso del tacto.

El uso del tiempo como forma de abuso

Una de las prácticas de poder más frecuente es el uso que hacen del tiempo algunas personas: de su tiempo y del de los demás.

Pueden

  • Llegar tarde a una cita
  • Anular una cita con tan poco tiempo que al otro le provoca un perjuicio económico o de tiempo.
  • No presentarse a una cita y después ni siquiera disculparse.
  • Llegar tarde a las reuniones para hacer notar que llega cuando quiere.
  • Concederte entrevistas para dentro de mucho tiempo y así demuestran que no eres una persona en los primeros puestos de su lista
  • Mirar el reloj cuando está contigo.
  • Y, si es un jefe, por ejemplo, adminsitra el tiempo de los empleados cómo le apetece. Te llama que vayas a su despacho aunque estés realizando una tarea que necesita concentración, que le hagas algún encargo que quizás no te toca hacer ni es urgente, etc.

La ocupación de espacio

Otra de las formas más evidentes del poder es el control del espacio propio y la invasión del espacio de los demás. El prepotente

  • Deja sus objetos donde le apetece.
  • Entra en los despachos o habitaciones sin llamar
  • Pone los brazos o las manos en las sillas y mesas de los demás
  • Se sienta en tu silla o en tu butaca, o encima de tu moto!!
  • Se te acerca demasiado e invade tu espacio personal
  • Te impide el paso

¿Qué podemos hacer para librarnos de la soberbia de estas personas y de su intento de someternos?

Si simplemente se trata de necesidad de protagonismo, de una persona que necesita presumir para sentirse importante, lo mejor es no prestarle mucha atención, pensar que en el fondo es una persona muy insegura y no dejarnos influir por su vanidad.

Si su prepotencia traspasa los límites del respeto a nuestra persona entonces deberíamos estar atentos a los primeros indicios y apartarnos de ella si podemos. Si no, es importante expresarle nuestro rechazo a su comportamiento y tomar las medidas oportunas para prevenir cualquier tipo de exceso. 

Puedes ver el vídeo de la sección de Comunicación no Verbal sobre el lenguaje del prepotente

Estar a la defensiva es un mal negocio

Lo que hacemos al ponernos a la defensiva es protegernos de los ataques de los demás, ataques que a veces solo están en nuestra imaginación.

Cuando una persona tiene que protegerse tanto es porque se siente muy vulnerable, no confía en ella misma ni en los demás. Si no fuera así no le haría falta ningún escudo para ir por el mundo.

Como estrategia puntual un ataque puede funcionar pero si es habitual en nuestro comportamiento tendremos una actitud destructiva. A veces la actitudes defensivas acaban siendo agresivas, incluso sin que haya provocación alguna.

Definitivamente, estando a la defensiva no favorecemos las relaciones de calidad y conseguimos que los demás se contagien de nuestra actitud. Es decir que estamos provocando en los demás precisamente el tipo de relación que queremos evitar.

Una actitud corporal defensiva refleja una mente en actitud defensiva.

Por lo tanto, ya podemos prever que será difícil hablar con esta persona, argumentar o convencerle. Viendo estas señales, nos podemos preparar para desarmarla y con nuestro lenguaje corporal consciente podemos neutralizar su actitud.  

Podemos apreciar dos tipos de comportamiento:

  • Posiciones de protección
  • Posiciones de ataque

Si solo son defensivas y no agresivas se manifiestan en que

  • Hay una voluntad de separarse de la otra persona.
  • Se pone distancia a base de tenerbarreras como mesas de por medio
  • Utilizamos escudos como los brazos cruzados o sosteniendo algún objeto delante del tronco.
  • La mirada es escrutadora. El que teme ser criticado está buscando en el rostro de los demás cualquier indicio que le confirme sus sospechas.
  • Expresión de desconfianza y preocupación en el rostro.
  • Rigidez y tensión en el cuerpo.
  • Movimientos rápidos y bruscos

Las posiciones de ataque,  son con la cabeza y el tronco hacia adelante, utilizando el dedo amenazador, las manos en jarras, mirada fija en los ojos …

La voz también refleja esta actitud. Cuando nos justificamos tenemos un tono más débil,  dudamos, tropezamos… Pero cuando pasamos a defendernos con ira, subimos el tono de voz, o utilizamos el sarcasmo, en lugar de contestar asertivamente en un tono tranquilo y sereno.

Si sabemos que tenemos la tendencia a ponernos este escudo, cuando nos sintamos alterados o sospechemos que una persona puede lastimarnos, lo primero es respirar profundamente, guardar silencio y no precipitarnos en las respuestas.

Si lo percibimos en los demás, es importante evitar expresiones de enfado o de desconfianza. Lo mejor, para no entrar en conflicto es neutralizar su actitud de ataque con una actitud abierta.

Estar a la defensiva impide la escucha activa.

En una conversación que se va calentando tenemos que tener especial cuidado en no interrumpir y escuchar atentamente. Las personas que están a la defensiva siempre lo toman todo en clave de ataque y como consecuencia, piensan más en como van a contestar que en lo que les están diciendo.  Interrumpen con mucha frecuencia y suben el volumen de voz para hacerse escuchar más y mostrar más valor, más autoridad o tener más razón. Desgraciadamente están mostrando todo lo contrario. Podemos contrarestar este estilo de comunicación manteniendo un tono de voz amable y tranquilo.

Tener confianza en uno mismo y creer en los demás hace que nos abramos a las relaciones y esto no es solo en sentido figurado, también se refleja en la cara y en el cuerpo. La actitud abierta y confiada permite que los demás se acerquen a nosotros de la misma manera. 

Puedes ver el vídeo de la sección de Comunicación no Verbal del día 29/4/14

La comunicación no verbal en la familia

¿Qué pueden hacer los padres para desarrollar en sus hijos el conocimiento de la comunicación no verbal?

Cada vez somos más conscientes de la necesidad de potenciar las habilidades sociales en nuestros hijos porque les facilitamos así un valioso equipaje para el futuro. Y una de las destrezas que forman parte de este conjunto de competencias para el éxito es la comunicación no verbal.

No hay una única forma de hacerlo ni una metodología predeterminada. Durante todo el día tenemos oportunidades para fomentar la observación de las expresiones de los demás, el autoconocimiento y el uso consciente del lenguaje no verbal propio en nuestros hijos, desde los primeros días de su vida.

En la edad más temprana, la estimulación a base de juegos pone la base de habilidades futuras. El bebé puede reconocer distintas emociones en la expresión de sus familiares y las imitará de manera natural.

Durante toda la infancia es importante que los padres hablen de sus propias emociones para que el niño pueda identificarlas rápidamente en sus rostros. Y también porque así él podrá hablar de sus propios sentimientos. Esto facilita una correcta gestión emocional.

Podemos aprovechar el tiempo libre para potenciar más todavía este potencial que tiene cualquier niño.

Algunas propuestas:

  1. Son divertidos los juegos de mímica donde hay que representar un personaje secreto (sheriff, maestro antipático, abuelita cariñosa, etc.) para que los demás lo adivinen. Este juego se puede hacer también interpretando situaciones: me han concedido un premio( tengo que expresar alegría y agradecimiento), me han robado la biclicleta (sorpresa y enfado), veo a un amiguito llorando y quiero consolarlo (se acerca dulcemente, empatiza, intenta animar…).
  2. Con los juegos de teatro o de títeres, a parte de la expresión corporal, trabajarán también los recursos de la voz. Dado que el lenguaje corporal está estrechamente relacionado con el paralenguaje, es una excelente forma de desarrollar las capacidades expresivas de ambos lenguajes.
  3. Fomentar la conversación: una vez al día es conveniente comer juntos. Precisamente alrededor de la mesa se cultivan habilidades muy necesarias en su vida profesional y social futura. La conversación mientras comemos es uno de los rituales sociales más importantes en nuestra cultura y , a parte de las palabras, hay todo un comportamiento no verbal que hay que dominar.
  4. Aprovechar los viajes u otros momentos de ocio para charlar. La charla distendida es una actividad placentera y ejercita las capacidades de comunicación: expresión de emociones, gestión de silencios, gestión del turno de palabra, interpretación correcta de la expresión de los demás…
  5. Facilitarles la participación en eventos familiares y sociales es un buen entrenamiento para que se sientan cada vez más seguros en sociedad. Cuanto más expuestos estén a las interacciones sociales más hábiles serán en el futuro. En primer lugar porque verán a sus padres y hermanos mayores en situaciones reales. En segundo lugar porque es la forma de aprender sobre el terreno lo que funciona y lo que no en las relaciones con los demás. Es importante que tengan la oportunidad de cometer errores de relación social porque es una aprendizaje de un alto valor. Les evitará cometerlos cuando sean adultos y ya no puedan ser disculpados por ello.
  6. Asistir a fiestas infantiles, teatro, conciertos, exposiciones… hacer visitas culturales, alguna salida turística, eventos deportivos. En todas estas situaciones aparecen constantemente ocasiones para comentar la expresión de los demás y para aprender a expresar sus propias emociones. Muchas veces se tratará precisamente de controlar y reprimir sus auténticas emociones o deseos o necesidades. Asistir a ceremonias formales les permitirá distinguir la cnv en distintos registros, no es lo mismo la CNV cuando estamos en casa comiendo una pizza con los amigos o cuando vamos a una ceremonia formal.
  7. Recibir invitados en casa, tanto si son de su edad como si se trata de amigos de los padres o de familiares, les permite relacionarse con personas de distintos grados de confianza, y con desconocidos. Es un buen entrenamiento para superar la timidez que sienten muchos niños y adolescentes.
  8. Desde luego es muy importante que se encuentren en situaciones que son también difíciles para los adultos: dar el pésame, asistir a un funeral, etc. No les hacemos ningún favor evitándoles estos actos, al contrario: el día que tengan que enfrentarse a ello no conocerán los códigos correspondientes.
  9. Viajar es una de las mejores formas de aprender, de vivir de primera mano otras costumbres, otras formas de ser y de expresarse. Pasar del campo a la ciudad ya es una experiencia y viceversa, porque los comportamientos tienen diferencias importantes. Y claro, viajar a otros países y a otras culturas nos permite conocer otras formas de comunicarse no verbalmente. Porque el lenguaje de los gestos no es universal en su totalidad sino que varía en cada cultura. Viajar, a parte de enriquecerles como comunicadores, les hará mucho más abiertos y tolerantes.
  10. También podemos viajar a otras culturas sin movernos del país. Relacionarnos con personas de otras culturas en la escuela, en los deportes o en actividades del barrio es una forma de enriquecer nuestra cultura no verbal.

Conclusión

El aprendizaje del comportamiento no verbal en la infancia ayuda a desarrollar habilidades en tres grandes ámbitos de la vida:
   • gestión emocional
   • habilidades de comunicación
   • saber estar
Los tres son fundamentales para una vida adulta en plenitud con uno mismo y con los que nos rodean.

Accede al vídeo de Para Todos la 2 sobre la comunicación no verbal en la familia

Cómo enseñar lenguaje no verbal en la escuela

¿Qué papel tiene la escuela en la educación de nuestra comunicación no verbal?

Aunque la comunicación no verbal se ha omitido como objeto de estudio en los programas educativos, no podemos negar la influencia que la escuela ha tenido en nuestra cultura no verbal.

La institución escolar nos ayuda a socializarnos y  a desarrollar nuestras habilidades comunicativas, a través, entre otras cosas, del ejemplo del profesorado y de las pautas de conducta que rigen las relaciones en el seno de la escuela. Desde que entramos a los 3 años hasta que salimos a los 16 o 18 años, estamos recibiendo instrucciones de cómo debemos de movernos, sentarnos, saludar, expresar o reprimir emociones, por ejemplo.

Es muy probable que con el creciente interés de expertos de todos los campos por este tema y gracias a las numerosas investigaciones que se están realizando, finalmente ocupe un lugar destacado en los planes de estudio de las etapas obligatorias y de la mayoría de estudios universitarios. Mientras esto no suceda , la implicación de maestros y profesores especialistas es clave en desarrollo de habilidades.

 Al ser una forma de comunicación tan compleja y presente en nuestra comunicación las 24 horas del día, se puede abordar desde muchos ámbitos distintos. Es una herramienta transversal que puede potenciar cada maestro y cada profesor en su clase. Pero pongamos ejemplos concretos.

  • Se puede trabajar desde luego en Educación Física, especialmente todo lo que respecta a la posición corporal, la coordinación de movimientos, formas de caminar, etc.
  • La enseñanza de las lenguas extranjeras suele basarse en el estudio de la lengua oral y escrita pero olvidamos que en relación a cada lengua hay una cultura que tiene sus propios códigos no verbales. Quizás podemos ir a Estados Unidos a trabajar hablando inglés correctamente pero desconociendo información relevante sobre el comportamniento no verbal de los norteamericanos, lo que nos dificultará la integración o nos puede causar algunos conflictos de relación.
  • En la etapa infantil y primaria el juego, los ejercicios de expresión corporal a base de baile  o dramatizaciones, la mímica, contar cuentos, etc. son excelentes formas de educar en la conciencia del la comunicación no verbal, específicamente el lenguaje corporal.

 Se dice que todo profesor es profesor de lengua.

Y yo estoy absolutamente de acuerdo. Todos los profesores tienen la responsabilidad de transmitir un modelo de lengua que sea correcto, adecuado, rico y preciso. Igualmente, todo profesor se puede implicar también en la educación del lenguaje corporal y de todas las manifestaciones de la comunicación no verbal. El profesor de matemáticas o sociales puede ser no solo un buen modelo sino también un buen instructor en el entrenamiento de estas habilidades al pedir que sus alumnos que lleguen a la hora, hablen asertivamente, se sienten correctamente, guarden silencio, mantengan el contacto visual al preguntar…

¿Sería precisamente la clase de lengua la más adecuada para enseñar comunicación no verbal y transmitir los conceptos de este ámbito?

Quizás. Pues estamos hablando de dos lenguajes, de herramientas fundamentales para la comunicación humana.  Además están estrechamente relacionadas. En las relaciones personales, se utilizan simultáneamente gran parte del tiempo, un código complementa al otro. Precisamente una de las carencias que ha tenido nuestro sistema educativo es que ha enseñado solo lenguaje verbal y casi exclusivamente desde un punto de vista teórico, de análisis gramatical, y ha fomentado su uso escrito pero no oral. Al dejar de lado la expresión oral, se ha marginado también la comunicación no verbal intrínseca a la oralidad.

Cualquier ejercicio de intercomunicación será apto para ver la correspondencia palabra/voz/expresión corporal. Otra actividad fundamental es enseñar a hablar en público pues significa enseñar a expresarse con la voz y con el cuerpo además de con las palabras. Asimismo, el debate es un ejercicio completísimo para aprender a utilizar el tiempo, el espacio, los gestos, los silencios, el tono de voz…

Para los niños tiene grandes beneficios trabajar estas habilidades en la escuela.

Porque toman conciencia de lo importante que es el lenguaje no verbal en sus relaciones personales. Se dan cuenta de que los demás los perciben y los valoran en gran medida gracias a la constante información no verbal que están emitiendo. A veces no saben por qué las cosas les van mal y por que en cambio otros siempre triunfan. Desconocen que la mayoría de las veces son ellos mismos los artífices de sus éxitos o sus fracasos.

Si conocen de una forma racional estos códigos y los tienen bien entrenados para usarlos serán más capaces de controlar su comunicación y por lo tanto su imagen.

Con el entrenamiento adecuado incorporan unos hábitos que serán para toda la vida y podrán comportarse de manera natural en la mayor parte de las situaciones que les esperan.

Si cultivan en lenguaje no verbal positivo les ayuda a conseguir objetivos en todos los ámbitos. En el académico (hay más concentración, mejor actitud, más orden…) en el social (están más abiertos a los demás, son más empáticos, más persuasivos…).

Mantener un lenguaje corporal postivo y optimista aumenta el bienestar físico y emocional. Por lo tanto les ayuda a ser más felices a sentirse mejor consigo mismos. En el caso de los adolescentes en especial, puede ser una buena prevención de conductas de riesgo.  

Los maestros y profesores pueden contribuir al desarrollo de las habilidades no verbales aprovechando el día a día en la escuela.

Más que técnicas concretas, se trata de tener una actitud general que favorezca este aprendizaje. Propongo tres vías principales:

  • Siendo ellos mismos un modelo en el uso permanente de estas habilidades, en el aula y fuera del aula.
  • Mostrando a sus alumnos los beneficios de ser hábiles en la comunicación no verbal.
  • Y, en muchos casos, exigiendo –porque no hay más remedio que imponerlo- un determinado comportamiento a los alumnos, que debe ser el adecuado para unas correctas relaciones sociales y una buena actitud hacia el estudio.

    Accede al vídeo de Para Todos la 2 sobre el lenguaje gestual en la escuela

Comunicación no verbal en la escritura

¿Hay comunicación no verbal también en los escritos?

En las relaciones cara a cara, incluso en las telefónicas, disponemos de una gran cantidad de información vía lenguaje no verbal que matiza, complementa o incluso contradice lo que decimos con las palabras. ¿Qué pasa en la escritura? ¿Cómo sustituimos la entonación, la expresión del rostro o la gesticulación? Muchas veces percibimos la falta de estos mensajes no verbales como una carencia del código escrito.

Pero la lengua escrita también transmite mensajes más allá del lenguaje verbal. Veamos cómo se cubren una buena parte de las necesidades de los interlocutores para expresar actitudes, estados de ánimo o intenciones.

1. Los signos de puntuación tienen como misión, en parte, dar una información que en el habla oral realiza el paralenguaje.

  • Estamos en Para Todos La 2.
  • ¿Te veré mañana?
  • ¡No puedo creerlo!
  • No sé si este vestido es el más adecuado…

Estos signos, como vemos, no solo corresponden a la estructura sintáctica de la frase sino que también indican entonación.

2. Los recursos tipográficos ayudan a completar la misión de los signos de puntuación y pueden utilizarse de forma parecida a como utilizamos la voz para destacar determinado concepto o expresión. Por ejemplo, cuando utilizamos negrita, es como si estuviéramos acentuando esta palabra con la voz. Y las cursivas, por ejemplo, en determinadas ocasiones se pueden utilizar para indicar ironía.

  • En el proyecto estamos implicados todos.

3. Los emoticonos o “smileys”. Los signos de puntuación tradicionales como los de exclamación e interrogación se quedan cortos y por ello han triunfado los emoticonos o los smileys, porque nos permiten expresar nuestros sentimientos de una forma rápida y gráfica.

: ) sonrisa

: ( tristeza o decepción

; ) guiño

4. El aspecto general del texto, que incluso antes de leerlo, transmite imagen y por supuesto, transmite la imagen del emisor. Presentación, espacios, márgenes, distribución del contenido, tipo y tamaño de letra, etc.

5. Caligrafía en los textos escritos a mano: los grafólogos pueden decir mucho más de un texto y de su redactor que lo que dice el texto. Incluso cualquiera de nosotros sin ser experto podemos deducir muchos rasgos del carácter de quién lo ha escrito: sexo, temperamento, nivel de educación, etc.

6. Corrección ortográfica. La imagen descuidada no favorece la imagen de la persona ni su imagen profesional. Alguien que proyecta un powerpoint o envía un correo con errores ortográficos, causa una impresión poco profesional.

7. El tipo de medio que utilizamos para comunicarnos por escrito. No es lo mismo comunicar una noticia por whatsapp, que por carta, correo electrónico o burofax.

8. Cuánto tardamos en responder. La gestión del tiempo en la escritura y el envío de mensajes forma parte también de la información que transmitimos a nuestros interlocutores.

La escritura, en sus variados usos, lleva también implícitos unos mensajes no estrictamente verbales que condicionan el significado de las palabras. Por ello, cuando escribimos debemos tener en cuenta una vez más qué decimos, cómo lo decimos y cómo lo transmitimos.

Accede al vídeo de Para Todos la 2 sobre la escritura

El lenguaje no verbal en la atención al cliente

La atención al público más allá de las palabras

Cada día, todos somos clientes de empresas o usuarios de algun servicio público. Y a todos nos gusta que nos atiendan con amabilidad y eficacia, además de encontrar un buen producto a un buen precio.  ¿Qué ingredientes no verbales son clave para que el cliente se sienta satisfecho?

Sin clientes no hay beneficios

Siempre hay que tratar bien a un cliente porque si está satisfecho habla bien de nuestra marca, de nuestro servicio o de nuestro producto. Algunos bienes o servicios solo pueden venderse gracias a la intervención de comerciales, asesores o técnicos, personas que tienen un papel decisivo en la decisión de compra. Incluso cuando compramos en una gran superficie y solo interactuamos con la cajera, también valoramos el trato que recibimos en este momento. La actitud y la forma de comunicarse de todos los profesionales que intervienen en una proceso de venta hacen que esta expreriencia, para el consumidor,  sea positiva o negativa. Y esto favorece la compra, la preferencia por una marca y la fidelización. 

En estos tiempos lo que más miramos es la calidad del producto a un precio razonable.

Calidad y precio son motivos racionales de compra. Pero no son los únicos que intervienen en la decisión. También están los factores emocionales. Nos gusta sentir que somos importantes, que somos especiales, que no somos solo un número o un cliente al que hay que exprimir. Ya que gastamos nuestro dinero, queremos algo más que el producto que adquirimos.

Amabilidad no verbal

En los establecimientos pequeños, en las oficinas, en la administración, en servicios públicos… es imprescindible fomentar entre los empleados la conciencia de que sin el cliente o usuario, no existiría ni la empresa ni el puesto de trabajo. Podemos transmitir esta actitud a través de la comunicación no verbal. Resumimos en 10 puntos principales los mensajes no verbales que reflejan esta actitud positiva y de servicio

Decálogo de la comunicación NO verbal con el cliente

  1. Establecer contacto visual con la persona que entra para demostrarle que la hemos visto, que nos importa, ¡que existe! Si seguimos con una tarea en el ordenador o hablando por el teléfono o leyendo una revista o ordenando género, es lo mismo que ignorarla. Esto causa una predisposición negativa en este usuario que se comportará con el empleado de forma más seca, a la defensiva o exigente porque no tiene muchas expectativas de una buena atención.
  2. Sonreir. La sonrisa es el gesto de la amabilidad por excelencia. Sin sonrisa no hay bienvenida.
  3. Escuchar atentamente,  asintiendo en señal de escucha y comprensión. Con la cabeza ladeada podemos tener una aspecto más amable y servicial.
  4. Levantarse de la silla para mostrar el producto o guiar al consumidor en su búsqueda (en los establecimientos en que sea necesario). La actitud siempre es de proactividad hacia el cliente.
  5. Moverse con gestos suaves, sin brusquedad, sin ruidos. Manejar de forma ágil y delicada el producto que se muestra.
  6. Mantener una posición del cuerpo elegante y positiva, no cansada o de desgana.
  7. Ser diligente en la atención. La espera sienta muy mal, especialmente si no hay motivos aparentes.
  8. Mantener un volumen de voz agradable y cálido. Gritos y ruido ambiental producen ganas de salir del local.
  9. Cuidar la imagen personal con un aspecto aseado y adecuado al puesto de trabajo. Es la primera muestra de respeto hacia el usuario. No excederse en perfume, ya que el olor también es una forma de invasión del espacio de los demás.
  10. Mantener limpios y ordenados los espacios en general y, en especial,  de escaparates, mesas, estanterías, mostradores… El caos nos genera una sensación de falta de higiene y poca organización. La impresión que nos llevamos es negativa y no nos gusta permanecer en un sitio donde no hay orden. Cuidar el olor. Un ambiente cargado provoca sensaciones desagradables.

Un lenguaje no verbal anti cliente

Quizás muchas personas que desempeñan estas tareas de contacto con el público se sienten poco valoradas, mal pagadas y cansadas de las exigencias de los consumidores. Entonces su lenguaje no verbal reflejará esta actitud y estado de ánimo. Y podríamos pensar que están en su derecho y que tienen toda la razón en expresar su malestar e incluso manifestar a través de su expresión esta situación laboral.

Pero en realidad esto les perjudica todavía más en lugar de arreglar las cosas. En primer lugar porque la experiencia  tiene que resultar positiva para ellos. Si tienen que atender  a 50 personas al día, son 50 oportunidades para relacionarse de una forma agradable, positiva y humana. Un buen trato reporta satisfacciones la mayoría de las veces. Ayudar y hacer más agradable la vida de los demás también es placentero. Ya no lo haces por tu empresa ni por los beneficios que pueda tener sino que lo haces por tu propio bienestar y el de los demás, que son personas como tu. Es una cuestión de empatía, tratas al cliente como te gustaría ser tratado a ti.Tú también eres consumidor.

Sonreír todo el día es cansado

No, al contrario, te puede llegar a relajar, a hacerte sentir mejor físicamente, más positivo y enérgico. Podemos elegir nuestra expresión del rostro, el tono de voz y la actitud corporal y según lo que elijamos estaremos potenciando un tipo de emociones u otras. Al elegir mala cara, elijo el mal humor, la agresividad, el cansancio. Y los demás me corresponderán con la misma moneda. Las emociones se contagian. Con una gestualidad abierta, positiva y activa cada persona puede iniciar un proceso beneficioso para su salud, para su estabilidad emocional y para manejar mejor las relaciones con los demás.

Recuerda que la relación empleado cliente es cosa de dos y

  • El empleado tiene la obligación de tratar amablemente a un cliente o usuario: es su deber como profesional y como persona.
  • El cliente tiene la obligación de dirigirse con educación a cualquier profesional, facilitando la labor de este trabajador que está al servicio de la clientela.

El empleado tiene trabajo gracias al cliente y todos tenemos un buen servicio gracias a los profesionales. 

Puedes ver el vídeo de la sección de comunicación no verbal de Para Todos la 2 del 24/2/14

Cómo calmar a una persona enojada

Muchas veces nos vemos atrapados en una pelea o en una discusión que no deseamos, solo porque alguien se dirige a nosotros en un tono muy enfadado, agresivo, amenazador.

En la gestión de conflictos “más vale prevenir que curar”.

Nuestra , aunque no seamos conscientes, genera una tipo de respuesta en los demás. Si yo no provoco, no fomento la , es probable que el otro responda de manera más civilizada aunque tenga motivos para estar enfadado.  Por ejemplo en el caso de reclamaciones de clientes.

La forma de moverme, mirar o hablar serán muy importantes para que mi interlocutor tenga una respuesta u otra: la , escuchar atentamente y mantener el cuerpo abierto y movimientos relajados ayudan a que no crezca la tensión. En cambio si me pongo a la defensiva con de cierre o claras de agresividad, lo que hago es alimentar más la agresividad del otro.

Lo primero que debemos hacer es reconocer la , la que puede acabar en violencia física. Al darnos cuenta del estado de alteración de esta persona podremos responder adecuadamente evitando que siga en esta escalada de agresividad. Lo primero es calmarla, hacer que se sienta más tranquila.

¿Qué es lo que más alimenta esta actitud agresiva?

  • Que el interlocutor no escuche, que corte la explicación de quien está enfadado, que le interrumpa, que no le mire, que le pise en la conversación , que se adelante a sus argumentos, etc.
  • Que le respondan con el mismo nivel de agresividad o a la defensiva, discutir y entrar en el juego de la lucha que quiere provocar.
  • Tocarle o intentarlo también puede ser contraproducente pues puede pensar que es un intento de agresión.
  • Decirle a  alguien que se calme, que no es para tanto suele alterar todavía más a una persona que se siente frustrada o enojada porque las cosas no le han salido como esperaba. Es mucho mejor que mostremos comprensión y el reconocimiento de que puede sentirse de esta manera y podemos entenderlo.

¿Qué es lo que puede ayudar a calmar la situación y a que tenga una actitud más razonable?

  • En primer lugar tomar conciencia de la situación. Procurar no ver la situación desde dentro sino desde fuera, para tener una cierta distancia emocional y poder tener control sobre nuestras reacciones. Es importante asumir que tenemos parte de responsabilidad en el desenlace de esta situación. Y teniendo en cuenta que el otro a veces está fuera de control, ofuscado por una situación, nosotros tenemos más posibilidades de manejar correctamente la situación.
  • Hacer todo lo posible para transmitirle que la relación que tú quieres es de colaboración y no de confrontación.
  • Escuchar atentamente y hacer movimientos de afirmación con la cabeza, no para darle la razón sino para indicar que escuchas y comprendes.
  • Mantener el tono de voz sereno, no muy alto, tranquilo . Gestos coherentes con este tono y sin señales de nerviosismo. Si te comportas así, difícilmente podrá mantener durante mucho rato su actitud irada.
  • Un tono amable y comprensivo ayudará pero si nos pasamos de simpáticos o siendo demasiado agradables, podemos generar la reacción contraria.

¿Qué tipo de podemos enviar a través de la ?

Especialmente de calma y de firmeza. Pero también de escucha activa, de preocupación por lo que le sucede, de empatía…

Hay que evitar convertirnos en un espejo de este comportamiento. No hay que responder con la misma moneda, ni con el mismo tono de voz ni con los mismos gestos de amenaza. No hay que tampoco a gritos o insultos.

Quizás no podemos cambiar la personalidad o las emociones de esta persona pero sí podemos decidir como reaccionamos nosotros. La mayoría de las veces podemos tomar las riendas de la situación a base de una reacción tranquila y serena, sin entrar en su juego. Recordemos que se cazan más moscas con miel que con hiel.

Accede al vídeo de Para Todos la 2 sobre cómo calmar una persona enojada

Las señales de la ira

Desarrollando nuestra capacidad para leer los mensajes no verbales de los demás, podemos evitar situaciones de conflicto, anticipándonos a una reacción violenta o, si no hay más remedio, buscando una salida para huir cuanto antes. Hoy hablamos de las señales de la ira.

La ira es una emoción primaria que sentimos cuando creemos que algo no va bien y nos puede afectar de alguna manera. Puede ser que percibamos una amenaza a nuestra integridad física, a nuestra autoestima, a nuestros seres queridos o a nuestras pertenencias. Hay otros motivos como el no compartir ideas políticas, los celos, etc.

Se trata de una reacción natural que tiene como objetivo la autodefensa y un eventual ataque para defender lo que creemos justo. Pero en realidad, esta reacción a veces es irracional, desproporcionada e incluso indeseada por la persona que la siente.

Esta reacción conlleva un excedente de energía y estos son los síntomas más evidente:

  • Movimientos y gestos para ganar volumen y demostrar así fuerza y superioridad: ponerse de pie, caminar como tigre enjaulado, hinchar el pecho, levantar los brazos, adelantar los puños, ponerse en jarras, levantar la cabeza desafiando, agarrar objetos para tirarlos.
  • Adelantar el cuerpo preparándose para el ataque.
  • Aumentar el volumen de voz para amedrentar o simplemente para expresar la rabia.
  • Ataques verbales con insultos y amenazas.

Sin embargo hay situaciones en que no llegamos a manifestar abiertamente esta rabia, reprimimos la expresión de la ira porque creemos que es lo más prudente, porque sabemos que es una señal de debilidad ante terceros, por nuestra posición jerárquica inferior, etc.

En estos casos, entre la auténtica emoción y la voluntad de ahogar o disimular  esta tensión se escapan unas señales, más o menos sutiles que  nos delatan ante un buen observador.

En el rostro

Se adelanta la mandíbula, se cierrran la boca y los dientes, se aprietan los labios, mientras se abren los orificios nasales para expulsar más aire. Pueden rechinar de dientes.

Puede que baje la cabeza y la barbilla vaya hacia el pecho, como si nos preparáramos para envestir. Los ojos se entrecierran y el ceño se frunce. Miramos hacia la persona que ha causado nuestro enfado. O miramos hacia abajo si queremos evitar el contacto visual.

Ponerse rojo de rabia o palidecer también son señales muy frecuentes.

En el cuello

Se hinchan las venas del cuello, se tensan los músculos. En las mujeres es perceptible en un escote y cuello con manchas rojas.  Es fácil ver en los hombres como se pasan el dedo por el cuello de la camisa o se aflojan la corbata como si se estuvieran ahogando.

En las manos

Las manos nos dan muchas pistas. Si están abiertas es difícil que una persona esté muy tensa o enfadada. Cuando están cerradas y los pulgares hacia adentro está acumulando una intensa energía negativa. Se pueden llegar a clavar las propias uñas. Otros indicios son las pequeñas autolesiones en los dedos, los cruces de dedos con tensión, hacer crujir los huesos, golpear un puño con la palma de la otra mano, repicar con los dedos en la mesa o mover con energía un objeto.

En el tronco

Según el momento. Si esta persona ya está dispuesta a defenderse o a atacar, el pecho va hacia afuera. Si todavía está en la fase de intentar reprimirse puede estar hacia adentro buscando una posición de cierre, incluso cruzando los brazos. Lo que es importante percibir es el ritmo de la respiración porque con la ira se acelera el ritmo cardíaco y la respiración se hace más evidente. Incluso se puede escapar algún resoplido.

En los pies

Tanto hombre como mujeres tendemos a buscar la estabilidad para poder tener más presencia y más fuerza si tenemos que pasar a la acción. Separamos los pies y buscamos inconscientemente la simetría. En una fase de disimulo, uno de los gestos que nos puede delatar es dar taconazos o picar el suelo con la punta del zapato.

En la voz

Cuando nos mostramos abiertamente, gritamos. Pero cuando nos reprimimos, la misma tensión nos puede dejar súbitamente sin voz o casi afónicos. Tenemos que carraspear para recuperar un tono mínimamente sereno. Podemos sentir un nudo en la garganta y tener que tragar saliva. E igual que nos tiemblan las manos nos puede temblar la voz, no tanto por la ira en sí sino por el esfuerzo que hacemos en reprimirla.  

Observar estos síntomas no verbales de la ira nos puede ser muy útil para saber cómo se siente una persona, qué le molesta, cómo puede reaccionar y qué grado de amenaza representa para nosotros. Desde luego, nuestra actitud influirá decisivamente en el desenlace de la situación.

Accede al vídeo de Para Todos la 2 sobre las señales de la ira