Señales de resistencia en una relación

La vida en sociedad nos presenta relaciones agradables y otras de las que quisiéramos huir, pero por amabilidad o por compromiso no podemos decirle a alguien que no nos interesa.

En el vídeo de esta semana vemos las señales en que debemos fijarnos en encuentros fortuitos por la calle: distancia personal, posición del cuerpo, gesticulación, etc. Y también en el trabajo, ¿qué nos dice que hay amabilidad pero falta real de interés?

Y finalmente, damos las claves para ayudar a los tímidos a expresarse más abiertamente, ya que no debemos confundir la timidez con el desinterés.

Aprende a detectar o a evitar las señales de desinterés en el Para todos La 2 de esta semana.

Los gestos que te dan un aire soberbio

 La seguridad en uno mismo es un valor positivo y uno de los rasgos principales de líderes, valientes y triunfadores. Pero ,¿Dónde está el punto justo para no pasarse y parecer vanidosos y engreídos?

 En el programa de Para Todos la 2 de este semana veremos las diferencias entre una persona segura y una persona orgullosa. Hablaremos sobre cómo la arrogancia, una actitud despectiva o el abuso de poder se reflejan en la forma de comunicarse, ya sea de forma voluntaria o involuntaria.

 También daremos las principales claves para detectar la soberbia desde el momento del saludo o en la expresión facial, con el objetivo de poder ser más conscientes de los mensajes que transmitimos entre líneas. 

Accede al vídeo sobre los gestos que te dan un aire soberbio.

 

 

 

Dónde mirar cuando hablamos en público

Una de las inquietudes más habituales cuando hablamos en público suele ser dónde tenemos que mirar mientras hablamos. Aunque parece obvio que tenemos que dirigir la mirada a las personas que tenemos delante, no siempre es fácil. Hay personas que nos sonríen, otras están serias, hay quién pone cara de póquer y todo ello puede ponernos todavía más nerviosos.

En el programa de hoy aprenderemos diferentes tipos de miradas que nos ayudarán a dirigirnos a distintos perfiles de público, con el objetivo de ganar comodidad y seguridad ante nuestros interlocutores. Además, también nos adentraremos al mundo de los guiones, que nos sirven para no perder el hilo mientras hablamos. Su formato y extensión serán puntos de debate que resolveremos a lo del vídeo.

Si creéis que necesitáis practicar más vuestra poderosa mirada, no os perdáis el programa de hoy.

Accede al vídeo sobre la mirada al hablar en público.

La magia de la risa

 Curiosamente no son los chistes ni las bromas lo que nos provoca las risas más comunes, sino cualquier cosa o comentario dentro de una conversación normal y corriente.

 Además, no todo el mundo se ríe del mismo modo. El sentido del humor depende de la edad, de la cultura, del nivel de educación… Y del sexo. Hay estudios que revelan que hombres y mujeres tenemos sentido del humor bastante distintos. Además afirman que las mujeres nos reímos más entre nosotras que cuando nos mezclamos con los hombres.

 La risa también es un elemento socializador, incluso si lo hacemos viendo la tele que también es un elemento pseudosocial, la risa suele ser compartida, es un momento de sintonía y complicidad. Hasta se contagia cuando se comparte el motivo de la risa.

 Pero en el momento en que alguien se ríe de nosotros o de algo que no nos hace ninguna gracia, entonces incluso nos irrita y despierta nuestras peores emociones. Y es que la risa puede tener efectos negativos también.

 Lo ideal es reírnos todo lo que podamos porque tiene muchos beneficios: relajantes, socializadores, seductores.

Accede al video sobre la risa

 

Los gestos de bienvenida

¿Cómo saber si una bienvenida es sincera?

 Una bienvenida de verdad se caracteriza por 4 gestos básicos:

  • Apertura de brazos
  • Ir hacia adelante
  • Contacto físico
  • Sonrisa

¿ Y cómo sería una bienvenida fría?

Recibir a alguien en casa o en el trabajo  sin mostrar mucho entusiasmo puede incluir los siguientes gestos:

  • Caminar despacio
  • Arrastrar los pies
  • Poner las manos en los bolsillos
  • Consultar los mensajes del móvil
  • Mirar hacia el suelo o hacia otro lado
  • No levantar la mirada del ordenador
  • No levantarse del asiento

Una buena bienvenida favorece la relación

Mostrar cordialidad y voluntad de atender es imprescindible para que todo lo que viene después sea agradable y fructífero. Una buena bienvenida abre las puertas, facilita el camino. Contagia buen humor. Hace que el que llega se sienta importante, querido, aceptado.

Por ello es tan importante que cada día cuidemos tanto las bienvenidas a los seres más queridos, tanto como si llegara un jefe de estado.

Nos levantaremos Si esto no representa interrumpir algo importante. Tenemos que hacerlo mejor que el perro, el perro lo hace. Va corriendo a la puerta moviendo la cola cuando llega alguien de la familia. En cambio las personas no lo hacemos.Si no podemos salir al encuentro del que llega, por lo menos hay que decir “estoy aquí”,” estoy en la habitación”, “hola!”.

La bienvenida también marca el tipo de despedida

 Normalmente se deja a la persona en el mismo sitio donde la has recibido. Así que si has salido a darle la bienvenida hasta la puerta del ascensor de tu casa, la tienes que despedir también allí.

Accede al video sobre les gestos de bienvenida

5 pensamientos para empezar el curso en positivo

 

 

 

 

 

 

La vuelta al cole es quizás más dura para los maestros que para los alumnos. Cada curso es un reto que hay que afrontar con muuucha ilusión. Los 5 pensamientos siguientes pueden ayudar a los profesionales de la educación a mantener un espíritu positivo durante todo el año, y toda su vida profesional. 

 

  1. Los alumnos llegarán con ilusión para empezar un nuevo curso. No les podemos defraudar.
  2. Las familias nos confían lo que más aman: es un honor y una responsabilidad.
  3. Podemos contribuir a la felicidad de cada niño, ahora y en el futuro.
  4. Nosotros también aprendemos en la escuela: de los alumnos, los padres y los compañeros.
  5. Cada minuto que dedicamos a la tarea de educar, es una contribución a un futuro mejor.

El comportamiento no verbal de acoso sexual en espacios públicos

¿Qué se considera acoso sexual callejero?

Cualquier acción que tenga una intención sexual y que pueda violentar a otra persona en la calle o en otro espacio público. Puede tratarse de mensajes verbales insinuantes, comentarios groseros, opiniones sobre el físico de esta persona, propuestas sexuales… Y pueden llegar a ser tocamientos, agresiones físicas y violaciones.

El piropo que tanta tradición había tenido en España, ¿puede ser considerado una agresión?

Hay muchos tipos de piropos. Si lo entendemos como un halago, unas palabras amables que dirije generalmente un hombre a una mujer, en principio no tiene nada de malo incluso puede gustar a muchas mujeres.

Pero cuando este comentario es grosero, con referencias sexuales explícitas y pone en una situación incómoda a la acosada y ésta siente amenazada su dignidad, entonces es un asedio porque se la somete a una acción que ni ha pedido, ni desea y la priva de su libertad.

El piropo más extendido es verbal: palabras o frases que quién las pronuncia considera ingeniosas. Un silbido de admiración puede ser considerado un equivalente no verbal. Pero en el acoso sexual callejero, el verdadero protagonista es el comportamiento no verbal:

  • Silbidos
  • Sonidos y expresiones como psst, psst o uaaauuu
  • Gestos descriptivos de la anatomía o imitación de la forma de caminar femenina
  • Miradas lascivas
  • Gestos obscenos
  • Codazos entre colegas y risitas cuando pasa una mujer
  • Exhibicionismo, incluso masturbación en público
  • Invasión del espacio personal: el acosador se acerca demasiado a su “objeto, sigue por la calle, le impide el paso, merodea cerca de su domicilio. Aprovecha la aglomeración para el contacto físico cuerpo a cuerpo y manoseo.

¿Qué diferencia el acoso de un intento de flirteo?

La actitud acosadora la realiza una persona (la mayoría de las veces un hombre sobre una mujer) que se considera con el poder para utilizar al otro como si fuera un objeto que le pertenece y por lo tanto, puede mirarla como quiera, utilizarla para sus bromas y juegos con sus amigos, divertirse  con la incomodidad que le genera o abusar sexualmente.

En la seducción o flirteo, quien toma la iniciativa procura que la otra persona no se sienta nunca incómoda: será discreto, elegante y respuetuoso. Las personas seductoras hacen precisamente que el otro se sienta bien, protegido, incluso evitando que lo vean terceras personas para no comprometerse ni comprometer . Es decir, todo lo contrario de una amenaza. Precisamente el proceso de seducción es un ritual lento de señales sutiles, que van aumentando a medida que hay respuesta positiva en señal de aceptación por parte de la persona seducida. Si no hay esta respuesta y los intentos de flirteo persisten y llegan a molestar, también se convierte en un acoso.

 ¿Cómo afecta este asedio a las personas que lo sufren?

En el mismo momento,  la reacción más habitual de la víctima es

  • Protección con el bolso
  • Intentar pasar desapercibida
  • Mirar solo al frente o al suelo
  • Aligerar el paso

Si esto pasa con frecuencia puede tener consecuencias psicológicas importantes.  Estas personas acaban cambiando sus hábitos, incluso su forma de vida.

  • Procuran salir acompañadas
  • No salir de noche
  • Toman un transporte para trayectos cortos
  • Se visten procurando pasar lo más desapercibidas posible
  • Adoptan un lenguaje corporal de discreción y cierre

Es decir, no pueden disfrutar del espacio público como cualquier ciudadano tiene derecho a hacer. Por lo tanto, aunque aparentemente todos tengamos los mismos derechos, a la práctica las mujeres, especialmente en algunos países donde este problema es muy grave, de facto, no tienen el derecho de circular libremente por la calle ni en los transporte públicos.

¿Qué hacer ante el acoso sexual en la calle?

  • Una de las reacciones más extendidas es hacer caso omiso de los comentarios o los gestos y seguir el propio camino. Muchos expertos en este tema no lo recomiendan porque consideran que hay que decirle al acosador de forma clara que está actuando mal.
  • Utilizar el lenguaje corporal fuerte. Mirar al acosador a los ojos; hablarle con una voz fuerte y clara para decirle que está molestando.  Usar la voz, las expresiones faciales y el lenguaje corporal en conjunto, sin señales ambiguas, mostrando fuerza y firmeza
  • Proyectar calma y confianza.
  • Evitar las señales de timidez, nerviosismo, inseguridad o sumisión.
  • No perder los estribos: la reacción a base de insultos, gritos y agresividad suele generar ira y violencia en el acosador.

Las personas que intimidan a base de acciones o comentarios con intencionalidad sexual tienen que ser conscientes de que su comportamiento

Muestra su grosería, falta de sensbilidad y respeto hacia otras personas. No es una expresión de su virilidad ni de su valía

Está situando a la víctima en el centro de atención en un espacio público sin su voluntad. Y la avergüenza o la asusta.

Este comportamiento atenta contra la dignidad de la persona porque son prácticas de invasión, verbal o no verbal.

Cualquier persona tiene derecho a ir por la calle sin ser molestada.

Accede al video del acoso sexual callejero

 

Vestir de uniforme

Los uniformes están presentes en nuestra vida más de lo que creemos, homogeneizando la diversidad e identificando jerarquías y subgrupos dentro de un colectivo homogéneo.

Sirven para “uniformizar”, unificar un grupo de personas, hacer que todas parezcan iguales a través de una apariencia común. Al mismo tiempo, tienen la misión de diferenciar a un colectivo de otro. 

Una de sus utilidades más antiguas es la militar pues servía para diferenciar a los ejércitos. Así los soldados sabían quién era de su bando o del contrario, por lo tanto a quién debían defender o matar. Las equipaciones en los deportes tienen una función similar aunque lúdica: facilitan la distinción entre el equipo propio y el rival, tanto a los deportistas como a los espectadores que lo presencian en un recinto a gran distancia o lo ven en televisión.

Un uniforme puede dar además información de las diferencias que existen dentro del mismo colectivo, por ejemplo las jerarquías. Es el caso de los cuerpos de seguridad, todo tipo de policías y organizaciones jerárquicas. Esta información es muy útil tanto para las personas ajenas al cuerpo como para los propios integrantes que así pueden saber siempre la categoría de la persona que tienen delante.

En la escuela y en el trabajo.

Los uniformes escolares, en cambio, tienen la virtud de evitar diferencias demasiado evidentes entre los niños, especialmente ocultar el poder adquisitivo que se podría reflejar en la ropa. Por esta razón, el uniforme escolar en algunos países es obligatorio y es el mismo en todas las escuelas del país. Se intenta así reducir las diferencias sociales, por lo menos en cuanto a la imagen. 

En nuestro país el efecto del uniforme puede ser el contrario porque no es habitual en la escuela pública. Sí en cambio, en algunos colegios privados y en algunos de élite y acaba siendo, a veces, un signo de clase social.

Muchos padres le ven ventajas de otro tipo, por ejemplo evitar discusiones sobre lo que se ponen los niños y adolescentes. Además, llevar uniforme evita tener que pensar en qué ropa comprar y, según muchas familias, representa un ahorro importante. En contra está el argumento de los alumnos que con frecuencia reclaman el derecho a elegir su aspecto y a vestir también según su personalidad o sus preferencias.

Los defensores del uniforme en el trabajo aducen que transmite profesionalidad.

Cuando vemos a un profesional con uniforme recibimos en una sola imagen varios mensajes a la vez, y todos ellos muy importantes, que harán que nos dirijamos a este profesional de una manera o de otra. Por el uniforme sabemos

  1. Cuáles son los valores de la compañía, que se transmiten a través de los colores y del diseño de este uniforme, entre otras muchas cosas.
  2. Que es miembro de la compañía y esto me da una cierta tranquilidad (si confío en ella, claro).
  3. Que forma parte de un equipo.
  4. Qué tipo de servicio que te puede ofrecer.
  5. Cuál es su nivel en la jerarquía.
  6. Me permite distinguir a estos empleados de otros clientes como yo. Así no me confundo y sé a quién tengo que dirigirme.

Hay muchas profesiones que tienen que vestir determinadas prendas por razones higiénicas y de seguridad. Las pautas no solo afectan a la ropa sino también al pelo, las uñas y los complementos. Este es el caso, por ejemplo, de los profesionales de la hostelería o de la sanidad.

Además, en el caso de los médicos, la bata (o el “pijama” cuando están en el quirófano) da tranquilidad al paciente y a los familiares, inspira confianza. También les confiere una autoridad profesional, especialmente si tienen que dar un diagnóstico, instrucciones de curas o incluso malas noticias: el uniforme junto con una identificación les acredita para llevar a cabo su tarea.

Uniformes voluntarios y obligatorios

Hay uniformes impuestos que denigran a quien los lleva. El de los presidiarios, a parte de cumplir con todo lo que hemos dicho anteriormente, sirve también para despojar de identidad a los presos, que pasan a ser un número. Dejan todos sus objetos personales y se suman a un grupo. En este caso es una forma de control y de presión.

Otras indumentarias parecen voluntarias, aunque con frecuencia se adoptan por la presión social o del grupo al que queremos pertenecer. El mimetismo en el aspecto es una forma de no levantar sospechas o de integración en un colectivo que hace de su aspecto una seña de identidad. Este es el caso de determinados gremios profesionales (diseñadores, informáticos, publicitarios, etc.) o de “tribus urbanas” como los mod, skinheads, punks, etc.

La globalización hace que la forma de vestir occidental, bien en su versión más formal bien en la más casual, sea cada vez más aceptada en todas las culturas y especialmente utilizada en los negocios y en la política. Así, vistiendo unos estándares de apariencia, adoptamos una indumentaria globalizadora.

Sin embargo, un fenómeno paralelo tiene lugar en los países occidentales: la convivencia de distintas religiones y culturas en un mismo país o ciudad. Es un reto de las sociedades avanzadas encontrar la fórmula para poder conciliar una indumentaria profesional, con los signos de identidad individuales y de grupo, muchas veces relacionados con la religión o la etnia de los individuos.

Puedes ver el vídeo de la sección de Comunicación no Verbal de vestir de uniforme

El lenguaje no verbal de la prepotencia

Hay grados de prepotencia. Algunas personas se creen en su derecho de ejercer el poder sobre los demás, incluso de abusar de este poder.  Este tipo de altanería , de chulería, es consciente y es utilizada precisamente como arma para alardear de autoridad o de status y someter  así a los demás.

Otras, en cambio, quizás porque han recibido una educación en buenas maneras, se comportan de manera más respetuosa a pesar de su tendencia a la arrogancia y de su alta autoestima. En este caso, podemos darnos cuenta de su forma de ser por pequeñas señales más que por su comportamiento habitual.

La mirada, una de las señales del poder

Las personas que se creen superiores o quieren demostrarlo, suelen caminar con el cuerpo erguido y la barbilla muy levantada, de tal forma que miran a los demás desde arriba.

Las personas con poder deciden cuando miran, a quién miran y cuando tiempo miran a los demás.  No mirar a alguien es ignorarlo y esta es una forma de humillación que reafirma el orgullo del prepotente.

Por otro lado, mantener la mirada fija es una forma de transmitir firmeza. Pero no solo esto. Si yo miro largo tiempo a alguien de una manera insistente, sin apartar la mirada, estoy diciendole que no tengo ningún reparo, ni soy tímida ni me amilano si el otro me corresponde. Pero hay más. La mirada a una persona o a sus pertenencias, puede ser una forma de invasión de su cuerpo o de sus cosas sin hacer uso del tacto.

El uso del tiempo como forma de abuso

Una de las prácticas de poder más frecuente es el uso que hacen del tiempo algunas personas: de su tiempo y del de los demás.

Pueden

  • Llegar tarde a una cita
  • Anular una cita con tan poco tiempo que al otro le provoca un perjuicio económico o de tiempo.
  • No presentarse a una cita y después ni siquiera disculparse.
  • Llegar tarde a las reuniones para hacer notar que llega cuando quiere.
  • Concederte entrevistas para dentro de mucho tiempo y así demuestran que no eres una persona en los primeros puestos de su lista
  • Mirar el reloj cuando está contigo.
  • Y, si es un jefe, por ejemplo, adminsitra el tiempo de los empleados cómo le apetece. Te llama que vayas a su despacho aunque estés realizando una tarea que necesita concentración, que le hagas algún encargo que quizás no te toca hacer ni es urgente, etc.

La ocupación de espacio

Otra de las formas más evidentes del poder es el control del espacio propio y la invasión del espacio de los demás. El prepotente

  • Deja sus objetos donde le apetece.
  • Entra en los despachos o habitaciones sin llamar
  • Pone los brazos o las manos en las sillas y mesas de los demás
  • Se sienta en tu silla o en tu butaca, o encima de tu moto!!
  • Se te acerca demasiado e invade tu espacio personal
  • Te impide el paso

¿Qué podemos hacer para librarnos de la soberbia de estas personas y de su intento de someternos?

Si simplemente se trata de necesidad de protagonismo, de una persona que necesita presumir para sentirse importante, lo mejor es no prestarle mucha atención, pensar que en el fondo es una persona muy insegura y no dejarnos influir por su vanidad.

Si su prepotencia traspasa los límites del respeto a nuestra persona entonces deberíamos estar atentos a los primeros indicios y apartarnos de ella si podemos. Si no, es importante expresarle nuestro rechazo a su comportamiento y tomar las medidas oportunas para prevenir cualquier tipo de exceso. 

Puedes ver el vídeo de la sección de Comunicación no Verbal sobre el lenguaje del prepotente

Estar a la defensiva es un mal negocio

Lo que hacemos al ponernos a la defensiva es protegernos de los ataques de los demás, ataques que a veces solo están en nuestra imaginación.

Cuando una persona tiene que protegerse tanto es porque se siente muy vulnerable, no confía en ella misma ni en los demás. Si no fuera así no le haría falta ningún escudo para ir por el mundo.

Como estrategia puntual un ataque puede funcionar pero si es habitual en nuestro comportamiento tendremos una actitud destructiva. A veces la actitudes defensivas acaban siendo agresivas, incluso sin que haya provocación alguna.

Definitivamente, estando a la defensiva no favorecemos las relaciones de calidad y conseguimos que los demás se contagien de nuestra actitud. Es decir que estamos provocando en los demás precisamente el tipo de relación que queremos evitar.

Una actitud corporal defensiva refleja una mente en actitud defensiva.

Por lo tanto, ya podemos prever que será difícil hablar con esta persona, argumentar o convencerle. Viendo estas señales, nos podemos preparar para desarmarla y con nuestro lenguaje corporal consciente podemos neutralizar su actitud.  

Podemos apreciar dos tipos de comportamiento:

  • Posiciones de protección
  • Posiciones de ataque

Si solo son defensivas y no agresivas se manifiestan en que

  • Hay una voluntad de separarse de la otra persona.
  • Se pone distancia a base de tenerbarreras como mesas de por medio
  • Utilizamos escudos como los brazos cruzados o sosteniendo algún objeto delante del tronco.
  • La mirada es escrutadora. El que teme ser criticado está buscando en el rostro de los demás cualquier indicio que le confirme sus sospechas.
  • Expresión de desconfianza y preocupación en el rostro.
  • Rigidez y tensión en el cuerpo.
  • Movimientos rápidos y bruscos

Las posiciones de ataque,  son con la cabeza y el tronco hacia adelante, utilizando el dedo amenazador, las manos en jarras, mirada fija en los ojos …

La voz también refleja esta actitud. Cuando nos justificamos tenemos un tono más débil,  dudamos, tropezamos… Pero cuando pasamos a defendernos con ira, subimos el tono de voz, o utilizamos el sarcasmo, en lugar de contestar asertivamente en un tono tranquilo y sereno.

Si sabemos que tenemos la tendencia a ponernos este escudo, cuando nos sintamos alterados o sospechemos que una persona puede lastimarnos, lo primero es respirar profundamente, guardar silencio y no precipitarnos en las respuestas.

Si lo percibimos en los demás, es importante evitar expresiones de enfado o de desconfianza. Lo mejor, para no entrar en conflicto es neutralizar su actitud de ataque con una actitud abierta.

Estar a la defensiva impide la escucha activa.

En una conversación que se va calentando tenemos que tener especial cuidado en no interrumpir y escuchar atentamente. Las personas que están a la defensiva siempre lo toman todo en clave de ataque y como consecuencia, piensan más en como van a contestar que en lo que les están diciendo.  Interrumpen con mucha frecuencia y suben el volumen de voz para hacerse escuchar más y mostrar más valor, más autoridad o tener más razón. Desgraciadamente están mostrando todo lo contrario. Podemos contrarestar este estilo de comunicación manteniendo un tono de voz amable y tranquilo.

Tener confianza en uno mismo y creer en los demás hace que nos abramos a las relaciones y esto no es solo en sentido figurado, también se refleja en la cara y en el cuerpo. La actitud abierta y confiada permite que los demás se acerquen a nosotros de la misma manera. 

Puedes ver el vídeo de la sección de Comunicación no Verbal del día 29/4/14